La cuarentena y el futuro del trabajo audiovisual

por Pablo Bruetman
Fotos: Bruno Garbini
01 de junio de 2020

Mientras gran parte de la población se queda en casa mirando series y películas, los trabajadores y las trabajadoras de la industria audiovisual piensan en cómo será volver a trabajar en un mundo completamente distinto. Exigen una ayuda económica y planifican acciones en Plaza de Mayo para visibilizar la situación.

Tati está embarazada. No puede salir. No puede trabajar. No tiene ningún ingreso. No tiene ninguna ayuda del Estado, como cooperativistas, como vendedores ambulantes, como personas migrantes y tantos otros y otras. Forma parte del grupo de personas que quedaron en el limbo: aquellas a las que el Estado aún no encontró o no priorizó ayudar. Tati es directora de casting y coach actoral. Demás está decir que hoy no hay castings y que si los actores y las actrices no trabajan tampoco necesitan de coachs. Tati iba a empezar a trabajar en la segunda temporada de una serie. Pero ahora no se sabe si la segunda temporada se realizará. El puesto de trabajo de Tati es uno de los 2000 puestos de trabajo que se perdieron ante la cancelación en todo el país de al menos 46 rodajes a causa de la pandemia de COVID-19. Más datos: 50 millones de pesos en sueldos no pudieron ser distribuidos durante el primer mes de la pandemia, más del 95% de lxs trabajadorxs audiovisuales no tiene acceso a los planes de asistencia, seguro de desempleo o créditos a tasa cero y 6000 técnicxs ya llevan más de dos meses sin percibir ningún tipo de ingreso.

Mientras tanto el consumo de películas y series online crece exponencialmente. Eso hacemos en cuarentena: disfrutar del trabajo que hicieron trabajadores y trabajadoras que hoy no pueden trabajar, que en la actualidad tienen sus ingresos en 0. “La cuarentena obligatoria congeló al 100% a toda la industria por lo tanto también mi trabajo”, explica Dolores Montes, asistente de dirección en publicidad y series y continuista para televisión. “¿Ingresos? Ninguno”, responde con contundencia la maquilladora Marcela Calveyra. Y agrega que es cabeza de familia, que tiene un hijo que es estudiante de Medicina, que su ingreso es el único de la familia. O sea que ahora no hay ningún ingreso. Violeta Higgins, asistente de producción en publicidad: “Mi ingreso se redujo un 100%. El 6 de marzo fue mi última jornada laboral, así  ya son casi tres meses sin trabajar, como trabajadora discontinua si no trabajo no cobro”. Así se definen: trabajadorxs audiovisuales y discontinuos. Significa que dependen de que los contraten para una serie, una película o una publicidad. Eso en condiciones normales. En cuarentena significa que no trabajan, que por su “discontinuidad laboral” no pueden recibir ninguna ayuda de emergencia económica y que no podrán trabajar por mucho tiempo. Y encima, cuando vuelvan a hacerlo, los equipos de filmación por protocolos de seguridad probablemente deban reducir la cantidad de personas en los sets. Habrá menos filmaciones y menos posibilidad de trabajo.

El 95% de lxs trabajadorxs audiovisuales no tienen acceso a  planes de asistencia y 6000 técnicxs ya llevan más de dos meses sin percibir ningún tipo de ingreso.

¿Qué hacer ante esta situación?¿Cómo salir adelante?¿Cómo convertir la crisis en oportunidad? Son algunas de las preguntas que el colectivo de trabajadoras y trabajadores de la industria audiovisual ya piensa en cómo responder. Pero ante está la urgencia, la emergencia, cómo salir de ese extraño limbo en donde han quedado gran parte de trabajadorxs sin relación de dependencia. 

“Necesitaría un IFE audiovisual que contemple nuestra situación en la cual no sabemos cuándo podremos volver a trabajar”, pide Dolores. “Alguna ayuda económica sería aliviadora, yo (como la mayoría de mis colegas) no puedo acceder a ninguna ayuda de las que da el Estado, ni siquiera al crédito tasa 0”, suma Tati. “Necesitamos poder acceder a algún beneficio del Estado. Me rechazaron la IFE teniendo todo para cobrarlo supuestamente por un error de cruce de datos entre Anses y AFIP. Me dijeron que espere, que ya van a abrir una nueva revisión de datos. Estamos a principios de junio, no trabajo desde principios de marzo”, describe su situación Marcela, la maquilladora.  “Como trabajadorxs discontinuos muchos de nosotrxs no podemos acceder al IFE o al crédito tasa 0. En mi caso no solo registro aportes y trabajo en blanco por mi último trabajo en marzo sino que además soy monotributista de categoría mayor a B y esto me deja afuera. Necesitamos que se tome en consideración nuestra particular forma de contratación y se nos facilite el acceso a un plan de ayuda”, agrega Violeta, la asistente de producción.

“Más necesitamos trabajar que ayudas en realidad”, aclara antes que nada Diego Garbini, asistente de locaciones. “Pero nos avenimos a las medidas gubernamentales y nos quedamos en casa responsablemente. Así que no nos ingresa dinero, ni nos ingresará en el corto plazo, por lo tanto necesitamos implementar un régimen de excepción que nos enmarque como trabajadores en relación de dependencia para recibir el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción(ATP). Como tenemos distintos patrones-empleadores no nos contemplan pero creemos que sería muy fácil para ANSES comprobar de dónde provienen nuestros aportes patronales y surgirán los CUIT de las productoras de contenidos para las que trabajamos. Estamos programando acciones en Plaza de Mayo para visibilizar la situación”.

No hay ni IFE ni ATP. Ni perspectivas de trabajo. “Sinceramente no sé cuándo se va a reactivar todo de nuevo, y al hacerse vamos a ser muchxs lxs que antes nos distribuíamos entre ficciones, cine, series, televisión. Todxs en distintas situaciones de necesidad y distribuidos en muy pocos proyectos que puedan solventar los protocolos”, se preocupa Dolores de cara al futuro. Marcela cree, que con suerte, podrá volver a maquillar en noviembre: “capaz en agosto puedan empezar producciones chicas institucional que solamente llevan una o dos personas delante de cámara. Para el resto de las producciones hasta noviembre es un poco más complicado el panorama. Necesitamos que se aprueben los protocolos de bioseguridad que garanticen nuestra seguridad y del entorno. Y hay que ver también cómo afectó la cuarentena económicamente a las producciones chicas, si van a poder producir como planificaban a principio de año. Es incierto realmente cuándo se pueda vuelva a trabajar”.

Falta mucho para la vuelta al ruedo, y cuando vuelva, será a ritmo lento y habrá dos desafíos cruciales: respetar las medidas sanitarias y evitar la precarización laboral. Por eso desde el Colectivo de trabajadorxs audiovisuales están redactando un protocolo de seguridad e higiene que permita reanudar la actividad lo antes posible y garantice las medidas necesarias para su cuidado y el de la comunidad, atendiendo las condiciones de producción para que no se les exponga a una situación de flexibilización laboral en equipos excesivamente reducidos que impliquen pérdida de puestos de trabajo, sobrecarga de tareas o alteren los roles que cada trabajador o trabajadora debe cumplir en un set.

Tati ya sabe que este año no volverá a pisar un set. “Sueño con volver pronto... pero no lo veo tan real”. Tal vez pueda volver a trabajar online: "En mi caso y en el de tantos otros compañerxs que somos de riesgo tendríamos que volver de manera on line con los roles que lo permitan; y los que no, poder decidir dependiendo el caso la reinserción laboral", piensa Tati. Pero sabe la realidad: de seguir todo así, después del nacimiento de su hije tampoco habrá trabajo para les trabajadores audiovisuales.

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