Cuando el Gatillo Fácil se transforma en matar "por accidente"

por Saverio Lanza
29 de mayo de 2019

La sentencia en el juicio oral y público contra el subcomisario Buscarolo, que asesinó de un disparo a Iago Ávalos, de apenas 17 años, fue "Homicidio Culposo". Indignación en los familiares y amigos: "Va a quedarse un año más con pulsera y eso es todo. No podemos apelar".

Nada. No se entiende nada. Miradas anonadadas. Un gigantesco sentimiento de injusticia, como una niebla intensa, húmeda, invadió los Tribunales de Morón. 

El 12 de Mayo de 2017 ocurrió un caso de gatillo fácil en Hurlingham. Iago Ávalos, con apenas 17 años, estaba tirado en el piso. No podía respirar. La bala de la pistola reglamentaria del subcomisario de la Policía Federal José Ernesto Pérez Buscarolo había entrado por su espalda y se estaba desangrando.

Según cuenta la familia de Iago, con su último aliento, el joven le pidió al policía: “Llevame al hospital que me muero”. Buscarolo se negó. “Incluso cuando tuvo la oportunidad de salvarlo, lo mató”, dice Irina, hermana de Iago. 

El martes se conoció la sentencia del jurado: "Homicidio Culposo". Sí, como si fuera un siniestro vial. Culposo, le disparó "por accidente". El asesino logró convencer al jurado popular de que “no tuvo intención de matar”.

Aquel día, Buscarolo -23 años siendo policía- estaba enojado porque Iago y su amigo le habían sacado dos tazas de las ruedas de su auto. Entonces tomó su pistola reglamentaria, se subió a su auto, recorrió más de 10 cuadras, en las que fue disparando, incluso frente a una escuela.

Iago y su amigo también iban en un auto. Se asustaron. Frenaron. Le devolvieron las tazas de las ruedas. Iago no tenía antecedentes. “Fue un boludo, no justificamos de ninguna forma que haya sacado esas tazas, pero cruzarse con un asesino, le costó la vida”.

Desde ese entonces, Buscarolo estuvo en su casa, con prisión domiciliaria, porque la Jueza de Garantías Lucía Casabayo y la Cámara de Casación consideraron que no había riesgo de fuga.

El juicio oral y público contra el subcomisario Buscarolo comenzó el 2 de mayo. El martes se conoció la sentencia del jurado: "Homicidio Culposo". Sí, como si fuera un siniestro vial. Culposo, le disparó "por accidente". El asesino logró convencer al jurado popular de que “no tuvo intención de matar”. La mencionada condena registra un máximo de 5 años. Ya lleva dos en estado domiciliario. "Creo que va a quedarse un año más con pulsera y eso es todo. No podemos apelar. Es cosa juzgada".

"Antes de que dieran el veredicto, sospechábamos que estaba pasando algo malo, porque una de las chicas dijo que estaba descompuesta, y llamaron a la ambulancia. Ella no quería salir a decir el veredicto".

Durante el juicio, Buscarolo confesó que él mismo disparó contra Iago. Que no vió en ningún momento que los pibes estuvieran armados. Que ahora que veía a los familiares -como es el caso de Irina, y Silvia, la mamá- se daba cuenta que Iago no era un delincuente.

"La verdad es que ninguno de nosotros entendemos nada", analiza Irina. "El juicio fue excelente. Hasta los testigos que presentó Buscarolo nos sirvieron a nosotros. Buscarolo contradijo a su propio perito. Hasta la Fiscalía -que se presupone 'objetiva'- pedía lo mismo que nuestra defensa. Los alegatos fueron excelentes. La defensa de Buscarolo básicamente dijo que 'todos mentían y Buscarolo era el único que decía la verdad'".

Los familiares de Iago aseguran que estuvieron todo el juicio tranquilos, creyendo que la justicia fallaría desde el lado de la lógica y el sentido común. Que si no decidían por una condena a perpetua, sería un homicidio simple, no teniendo en cuenta su condición de policía. La posibilidad de que lo declarasen inocente era prácticamente imposible. "Jamás pensamos en un homicio culposo, porque ¡no entra en la cabeza de nadie!", señaló Irina.

"Lo único que puedo imaginar es que los jurados no se pusieron de acuerdo, y que si -por ejemplo- seis lo condenaban y otros seis no, entonces Buscarolo se iba libre, por inocencia. Entonces, ante esta posibilidad, sospecho que prefirieron el homicidio culposo. Porque si no, no se entiende cómo llegaron a esta decisión".

"Nosotros salimos caminando. Pidieron esa policía para que 'los cuiden de nosotros'. Cuando vimos eso, los miramos y pensamos: 'Claramente no entendieron absolutamente nada de lo que pasó'".

Para decidir por homicidio culposo tenían que estar de acuerdo con esa definición 10 de los 12 jurados. "Antes de que dieran el veredicto, sospechábamos que estaba pasando algo malo, porque una de las chicas dijo que estaba descompuesta, y llamaron a la ambulancia. Ella no quería salir a decir el veredicto. Y en el jurado había otras chicas llorando. Y una de las mujeres giraba la cabeza de un lado a otro, como negando lo que estaba ocurriendo, mientras el presidente del jurado leía el veredicto al que habían llegado. Además, había otras personas que tenían cara de enojo y tristeza, y daban a entender que no compartían la decisión tomada".

"Entre los testimonios que hubo, estuvieron los del psicólogo y la psiquiatra, que lo atendieron a Buscarolo, y estos profesionales dijeron que el policía no demostraba culpa por nada de lo que había sucedido. Que tenía conductas obsesivas y agresivas", contó Irina.  

Agregó además que "por eso es que digo que el juicio fue un éxito, por todo lo que fue ocurriendo. No entendemos por qué el Jurado decidió esto. Hasta el portero del colegio -de apellido López- declaró que los chicos del establecimiento se tiraban de cabeza dentro de la escuela porque Buscarolo empezó a disparar delante de ellos. Incluso contó que familiares de Buscarolo fueron a buscarlo para que cambiara su testimonio. Todas las declaraciones llevaban a pensar de que Buscarolo iba ser condenado. De todas las carátulas posibles que había, nunca jamás nos imaginamos que iban a decidir por la de 'homicidio culposo'". 

"Nosotros estábamos tranquilos. Pensábamos que lo iban a condenar, por todas las pruebas en contra que aparecieron en estos días de juicio. No sabemos que pasó en el medio. No se entiende nada. Creo que hasta Buscarolo mismo se sorprendió de la condena que tuvo. Los testigos que él presentó (el gendarme Pablo Rafael González, el policía Juan Manuel Esquivel, y el comisario Omar Algaraña) dijeron que -en su lugar- ellos no hubieran reaccionado de la manera en que lo hizo Buscarolo", sostuvo Irina, entre indignaciones e incredulidades.

Antes de la lectura del veredicto, los miembros del jurado pidieron que les brindasen seguridad. Se apersonaron entonces unos siete integrantes de infantería, armados hasta los dientes, con escudos, itakas, bastones. Además, otros miembros de la policía se apostaron en el medio de la sala. "Nosotros salimos caminando. Pidieron esa policía para que 'los cuiden de nosotros'. Cuando vimos eso, los miramos y pensamos: 'Claramente no entendieron absolutamente nada de lo que pasó'". La doctrina Bullrich sigue su marcha. La policía primero dispara y después se arrepiente. En el medio, cada vez hay más y más pibes y pibas que son asesinados por la violencia estatal. Mientras tanto, el aire de impunidad que reina, envenena a quienes lo respiran. 


 

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