¿Qué pasa en el Riachuelo?

por Nelson Santacruz
Fotos: Rodrigo Ruiz
26 de septiembre de 2023

Recorrimos varios barrios que se formaron y crecieron a sus orillas. Conocimos historias y escuchamos a los funcionarios de Acumar. A 20 años del reclamo por una “recomposición del ambiente” y el saneamiento urgente... ¿Cómo viven los habitantes del margen de la ciudad más contaminada?

Vivir al lado del Riachuelo siempre fue una mierda. No sé qué tendrán en mente los apologistas del "son pobres porque quieren", pero oler caca a diario no es algo que uno tiene en sus planes al nacer. En casa era común tirar Poet cada tanto para oler menos podredumbre y se aconsejaba no andar por las orillas, por las ratas. La eterna zona de promesas cambió, con los años, pero el agua no. Los márgenes suelen ser todavía espacios de microbasurales, criaderos de dengue y el terreno de miles de familias que sienten el impacto de la contaminación. No como antes, pero aún hay demasiadas deudas.

En 2004, desde Villa Inflamable, vecinos y vecinas demandaron al Estado Nacional, la provincia de Buenos Aires, a la Ciudad y a 44 empresas en reclamo por una “recomposición del ambiente” y el saneamiento urgente de la Cuenca Matanza Riachuelo. Se amplió a 14 jurisdicciones bajo el título de “Mendoza, Beatriz Silvia y otros c/ Estado Nacional y otros s/daños y perjuicios (daños derivados de la contaminación ambiental del Río Matanza–Riachuelo)”. Esta denuncia dio paso a la creación de la Autoridad Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) en 2006 y la Corte Suprema ordenó que la entidad se encargara de mejorar la calidad de vida de la población de la Cuenca, recomponer el ambiente en agua, aire y suelo y prevenir los daños con “suficiente y razonable grado de predicción”. 

Casi dos décadas después, tras cinco presidentes de la Nación, muchos colores políticos en todas las jurisdicciones, al menos una decena de autoridades en Acumar, la intervención de un Cuerpo Colegiado ambiental, miles de vecinos implicados, múltiples espacios interdisciplinarios para el seguimiento de obras (Aysa, Absa, IVC, la Prefectura Naval), la Corte Suprema, financiamiento en dólares y en pesos, cientos de audiencias, manifestaciones en los barrios populares, mesas de trabajo, más y más plata, ¿cómo está hoy el Riachuelo?

 
Donde todo comenzó

Rosa Urtado vive en Villa Inflamable desde 2000. Ahí crió a sus tres hijos y levantó su techo propio: "Muchos de los que estamos acá vinimos con la gran crisis, para levantar viviendas precarias gracias a la quema de donde traíamos chapas, maderas, lo que fuera. Otra no nos quedaba". Hoy es tutora en el Proyecto Fines para personas adultas que quieren terminar la secundaria: "Tenemos 50 estudiantes virtuales y 18 en modo presencial", explica. Y resaltó sobre el avance del consumo de los pibes y pibas que viven cerca del río.

No es tan fácil que te digan que luego de años de laburo te vayas a otra vivienda.

La Cuenca no es simplemente una cuestión ambiental, es la ruta de las personas empobrecidas que crecemos en los márgenes de la desigualdad. "Hay muchas drogas por acá, nos vienen diciendo hace años que no es habitable pero la necesidad misma hizo que se edifique más. No es tan fácil que te digan que luego de años de laburo te vayas a otra vivienda". 

Rosa vive por Morse y Larroque, donde no entran ambulancias, bomberos, colectivos ni remises: "No sé de qué lado está haciendo obras Acumar pero por acá no. No niego que haya cambios pero no tenemos agua, por ejemplo". 

Verónica García acompaña este punto. Vive hace siete años en Inflamable y hoy integra el merendero Santa Rosa de Lima, por Génova al 2700, cerca del Canal Dock Sud y del Río Dock Sud. Ella y algunas compañeras tratan de calmar el hambre con meriendas hechas con bidones que Acumar trae, justamente, porque el agua no es potable. "Tenemos reclamos de pavimentación, porque llueve un poco y acá se hace río. No hay alumbrado público lo cual incrementa la inseguridad en el barrio y el gobierno casi no está, recién ahora se acercaron para cortar el pasto. Si me preguntás a mí, estamos abandonados".

Lo que antes era un basural, y un basural tóxico, ahora es un pedazo de tierra donde sobrevivir: "No sabemos qué tiene el agua, con los bidones hacemos lo que podemos dos veces a la semana para 50 raciones. Hay quienes pueden comprarse agua, sino te las arreglás con lo que hay". Vero nos contó que hace un mes hubo cortes de calles para reclamar pavimentación, alumbrado y agua potable a la municipalidad pero que aún no pasó nada. "Hoy el barrio está entre la contaminación, la pobreza y la inseguridad".

Villa Inflamable es muy particular en la Causa Mendoza. Beatriz Mendoza era militante y profesional de salud en este barrio popular hasta que, por la contaminación de la zona, se terminó enfermando e impulsó con la ayuda de la comunidad esta denuncia que debía cambiar de raíz, desde 2006, la realidad de sus habitantes. Desde Acumar nos dijeron que “se sigue avanzando en la reurbanización con más de 2000 viviendas”, que desterraron 14 empresas y que ya no existe el polo petroquímico en Inflamable, solo una empresa.

Conversamos con Pedro Castro y Nilda Ávila que viven por la zona de Manuel Ocanto y Morse de esta villa, y también nos dijeron que se pusieron nuevas cañerías pero que no hay agua potable. "Vos cabás 30 cm acá y hay agua podrida", dice Pedro. Ellos viven en la entrada del barrio y saben de la existencia del plomo en sangre que "no tuvo seguimientos serios". Acumar dice lo contrario, a pesar de que la última Evaluación Integral de Salud Ambiental en Áreas de Riesgo (EISAAR) fue en 2013. En la Villa 21-24 también denunciaron falta de evaluación de salud en profundidad.

Seguimos siendo un barrio discriminado al que buscan cuando necesitan votos.

−¿Qué sentís tras tantos años de la Causa Mendoza?
−Pedro: Los de afuera van a decir cualquier cosa, los que vivimos acá lo vemos y sentimos desde hace décadas. Mejoraron cosas pero todavía hay fallas. Lo hacen más por la Shell que por el barrio en sí, como estamos en la entrada del barrio pusieron hasta areneras, cosas ecológicas y lo que quieras pero cada tanto nos invade el dengue. Hay lagunas que aún no son tapadas y seguimos siendo un barrio discriminado al que buscan cuando necesitan votos, luego figuramos como 'zona roja'.
−Nilda: Queremos que las autoridades nos respeten, que tengamos colectivos, agua potable y calles pavimentadas en todo Inflamable. La Shell trajo su planta Cocker, que trabaja carbón de petróleo, que creo que es ilegal en otros países. Lanza un humo blanco con terrible olor que provoca afecciones respiratorias.

 
Un río aún contaminado

Entrevistamos al Director General de Gestión Política y Social, Antolín Magallanes, y al Director General Ambiental, Bruno de Alto. Sobre las deudas, avances y desafíos de Acumar. 

−El agua del Riachuelo, ¿está menos contaminada?
−Magallanes: El Riachuelo y el Río de La Plata siguen contaminados. ¿Igual que al inicio? No. No hay barcos hundidos, basura flotando, sobrenadantes de nafta de petróleo o aceites. Sí es un río contaminado pero con el aspecto que digo, mejoró.
−De Alto: No es un proceso sencillo de explicar. Si me preguntás, está igual. Pero abramos el concepto porque por un lado dejó de empeorar y trabajamos para que no vaya a un caso extremo. Es una cuenca que con Aysa estipulamos que en dos años la carga cloacal bajará a la mitad con el Sistema Riachuelo que es un proyecto enorme. Ya el Mercado de Liniers redujo un 1,5% de carga másica de cloacas. El 70% de la contaminación es cloacal y lo estamos trabajando.

El "Sistema Riachuelo" es una megaobra que encabeza Acumar y Aysa con 40 km de túneles en un plazo mínimo de 5 años. Se trata de una nueva planta, como la que ya existe en Berazategui, que se instalará en Dock Sud con la intención de "solucionar el transporte de desagües cloacales". La misma busca que el agua del Riachuelo llegue lo más limpio posible al Río de La Plata beneficiando al medioambiente y a unos cuatro millones de habitantes.

 

−En Inflamable aún denuncian contaminación de agua...
−De Alto: Contra la fantasía de que es un territorio abandonado tenés una serie de controles muy articulados. El puerto, la Prefectura, el municipio, Acumar, todos laburando. Tené en cuenta que Dock Sud no es estrictamente cuenca sino que fue incorporado al fallo por cuestiones políticas e históricas. Si mirás el Arroyo Sarandí, que está atrás y no nos corresponde, vas a notar la diferencia… de ahí entra olor a Villa Inflamable.
−Magallanes: Tenemos estudios hechos con docentes de la zona que son testimonio de los grandes cambios. Hicimos redes formales de agua pero falta una bomba de elevación y una bomba cloacal en un predio que nos dio el puerto para que haya más presión, que es uno de los grandes problemas que tiene el barrio.

Al consultar sobre la EISAAR, ambos funcionarios aclaran que están avanzando y que "para finales de esta gestión tendrán resultados para tener una visión sanitaria de toda la cuenca". Magallanes resaltó: "De todos modos estamos haciendo operativos bucales, oftalmológicos, clínicos y de zoonosis". Según nuestros entrevistados, eran 1400 empresas contaminantes de las cuales quedaron 500 y las 20 más grandes son controladas por Acumar. "El resto representa una contaminación a menor escala, los que seguimos nosotros representan el 80% de los contaminantes", dijo De Alto.

−¿Cómo continúa esto en un contexto electoral?
−Magallanes: Tenemos tres cuencas en Argentina que se vinculan directamente con la pobreza: la de Luján, la de Reconquista y la Matanza Riachuelo. Nosotros sabemos que en una mesa de trabajo algún vecino puede saltar por las viviendas pero ese mismo vecino sabe que las cosas cambiaron para bien, no tenemos soluciones inmediatas. Uno de los logros más importantes como Acumar es que antes todas las jurisdicciones, con diferentes colores políticos, hacían lo que querían en su parte del río. Hoy eso ya no pasa. Me preocupa la línea de continuidad en la política pública de Acumar. Si esto se frena se vuelve a cero. No lo digo por nuestra continuidad o no, digo en general. No es que nos queremos perpetuar acá, pero el único error que creo que tiene la Causa es que no se haya tomado la decisión de que sea un ente autárquico que tuviera autoridades con un lapso de 20 años, con acuerdos de jurisdicciones y gobernabilidad.

 
La villa 21-24 sigue esperando

La Fundación Temas es quizá el espacio comunitario que más conoce del impacto del Riachuelo en la Villa 21-24 y Zavaleta. "El Cuerpo Colegiado sostiene que no hay avances significativos de saneamiento y la Corte Suprema no hace audiencias ni pide informes", dice Paz Ochoteco, fundadora de Temas. Y suma: "Aunque sigan limpiando material sobrenadante, plantando árboles, no sabemos nada de la calidad del agua de la Cuenca. No hace tanto allí se encontraron virus por primera vez registrados en el país, y en la etapa del macrismo Acumar permitió verter en el agua siete contaminantes prohibidos".

−¿Qué balance tenés sobre el avance de la Causa Mendoza en la Villa 21-24?
−Paz: Es negativo porque los condenados en la Causa no cumplieron los plazos que ellos mismos establecieron. La liberación del Camino de Sirga, al margen de todo el río, estaba prevista para 2014. El Gobierno de la Ciudad informó que no lo iba a cumplir sistemáticamente y el juzgado aceptó eso sin ninguna sanción. A mi me gusta resaltar que las mejoras que hay para algunas familias en el barrio es gracias a la lucha de la comunidad. Sin tanta organización nada hubiese sucedido.
−¿Es una caja política y económica la Causa?
−Paz: Siento que hay una gran inmoralidad en la Causa Mendoza porque termina siendo un enorme aparato estatal entre juzgados y juzgados, con equipos enteros, que deberían ejecutar políticas y no lo hacen estructuralmente. Alguna vez alguien debería hacer una investigación en relación a cuánta inversión hay en sostener la Causa y cuánta plata van a las obras de los barrios. Allí sabremos cuán equilibrado y transparente es este proceso.

Magallanes, desde Acumar, admite que en la Ciudad de Buenos Aires hay "dos grandes deudas". Por un lado el asentamiento de Lamadrid, en La Boca, y por otro en la Villa 21-24 que comprende una parte del territorio en Barracas y otra en Nueva Pompeya. "Falta relocalizar alrededor de 1700 familias en el tramo de Tres Rosas al Meandro de Brian y el de las vías hasta la calle Iguazú", resumió el Director General de Gestión Política y Social de Acumar. Justo al momento de escribir esta nota se reactivaron las obras en el predio conocido como Orma II del barrio. Sobre las mudanzas que faltan en esta villa, desde Acumar respondieron que se debe a la falta de licitación de parte del Instituto de Vivienda de la Ciudad que ahora cambió de autoridad.

−Además de las relocalizaciones incumplidas, ¿qué otros factores te preocupan?
−Paz: Para mi no es una negligencia solo de Acumar, quien debería velar por ejemplo que el IVC cumpla, sino de una serie de instituciones. Ellos no tienen una continuidad, los que sí tienen continuidad son los vecinos de un barrio organizado que defiende la Causa Mendoza. El IVC está empecinado a no garantizar el fallo. Y Acumar no pudo localizar a más de 50 niños y niñas con plomo en sangre. Hicieron la EISAAR hacia 2013 pero luego ningún seguimiento en profundidad hasta la fecha. Mientras tanto, si bien ahora se activaron las obras de agua, la red es generalmente operada y mantenida por los usuarios de manera precaria, donde se desbordan cloacas que ingresan a las cañerías e impacta directamente a la salud.

El Riachuelo sigue siendo una zona de disputa social, ambiental, económica, cultural y política. Los años pasan, los barrios no reurbanizados o no relocalizados crecen en población y aquellos que alguna vez fueron niños hoy son adultos, con familia, que sobreviven en hacinamiento y esperando que se cumpla con el fallo desde el punto de vista habitacional. Por otro lado, el avance del saneamiento lleva tiempo. El río va, camina lento, como zombie, enfermo. Lejos está de ser una poesía patrimonial o una mera ruta de navegación. Por ahora la lucha ambiental es que deje de ser una alcantarilla del petróleo o de las curtiembres. Podría ser algo más, mucho más.