Por fin

por Revista Cítrica
Fotos: Vicky Cuomo
28 de octubre de 2019

Una crónica sobre la noche y los festejos en el búnker del Frente de Todxs en el barrio de Chacarita, ante cuadras y cuadras de una multitud que se abrazó y que repetía lo mismo: "Se terminó". Las dudas en el momento en que se divulgaron los primeros datos y algo que se percibía como el símbolo opuesto a este Gobierno que termina: solidaridad a cada paso.

"Agustín, Agustín", grita un chico entre la multitud. "Por fin", dice Agustín. Y el chico y Agustín se estrechan en un abrazo interminable sobre la atestada calle Dorrego, donde parece haber más gente de la humanamente posible. Por eso, algunos padres alzan a sus hijas a los hombros y las protegen de los empujones involuntarios. Por fin festejan. Por fin salen a la calle por un motivo que los alegra. "Por fin", dice Agustín y podría referirse a que por fin encontró a su amigo entre la multitud. Pero su "por fin" es mucho más amplio y se nota en la respuesta de su amigo: "Se acabó loco, se acabó". Y se funden en un abrazo y se contagian las lágrimas. Sienten que el sufrimiento ha terminado. Por fin.

Al costado una señora pregunta por los resultados. "47 a 40 con el 80% de las mesas escrutadas ya", le contestan. "¿Y en la Ciudad?", quiere saber. "En la ciudad olvídate. Ganó", la desilusiona un pibe.

—¿Quién ganó?

—Larreta

—¿No hay ballotage?

—No

La calle Corrientes está cortada casi 10 cuadras antes de la calle Dorrego. En la intersección de Dorrego y Corrientes, se encuentra el bunker donde el presidente y la vicepresidenta electxs esperan por los resultados oficiales para dar un mensaje a quienes los votaron y al pueblo al que deberán gobernar a partir del 10 de diciembre. Llegar hasta el búnker. O hasta la Plaza Los Andes, en donde serán los festejos, es una verdadera epopeya. Todes quieren celebrar, abrazarse, hermanarse, volver a ocupar las calles. Resulta paradójico: miles y miles de personas festejan el triunfo de Fernández-Fernández en la ciudad donde la fórmula apenas alcanzó el 35% de los votos y más de la mitad de la población eligió al gobierno actual, aquel que quienes están esta noche en las calles, sienten que por fin termina.

"Se acabó loco, se acabó", le dice Agustín a un amigo. Se funden en un abrazo y se contagian las lágrimas. Sienten que el sufrimiento ha terminado. Por fin.

No hay ballotage en la Ciudad. Es muy difícil evitarlo: hay que sacar más del 50% de los votos. Y Horacio Rodríguez Larreta lo evitó. Si la ley de la Ciudad fuese la nacional, hoy Alberto Fernández no sería presidente electo.

Hace un rato hubo incertidumbre. Los resultados causaron sorpresa: 47 a 41. Corrieron las dudas y los miedos. Y se reflejaron en las caras de las multitudes. Fueron instantes de tensión y preguntas. Con poca señal en los teléfonos y a la espera de más datos y confirmaciones, sobrevolaron las preguntas y las afirmaciones: "¿Pero falta cargar casi todos los datos de provincia,no?" "No hay ballotage, aunque sea 45% a 44% no hay, tranquiles chiques" "La única forma es que Alberto baje del 45%".

En algún momento indescifrable llegó el alivio. Un por fin dentro de un gran por fin de cuatro años. Y los cantos. Y los gritos. Y la emoción. Y les candidates que aparecieron en las pantallas. Y también las Madres y las Abuelas, abrazadas por el pueblo en el canto más fuerte y uniforme de toda la noche. Y llegaron los discursos. Y las vivas. Y los cantos a los íconos que tiene hoy el peronismo: "Perón, Perón, que grande sos, el primer trabajador" o "Néstor no se murió, Néstor no se murió, Néstor vive en el pueblo..."

En algún momento indescifrable llegó el alivio. Un por fin dentro de un gran por fin de cuatro años. Y los cantos. Y los gritos. Y la emoción

En la multitud humanamente imposible suceden cosas humanamente imposibles: en donde nadie entra las personas se amuchan un poco más para dejar salir a una nena que se mareó y se siente ahogada. O se conforma un pasillo para dejar salir a una chica embarazada. Contra la pared un hombre, que acaba de levantar hielo del piso para contrarrestrar el calor, le dice a un pibe: "Cómo vas a venir en campera, me estás haciendo sufrir, no iba a llover hoy, era obvio que no iba a llover". Dice lluvia pero alrededor todes saben que está diciendo Macri. Que se va. Que por fin se va. Que se va con su lluvia de inversiones, con su segundo semestre, con su pobreza cero. Se acabó. Por fin.

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