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"Necesitamos campañas públicas de prevención del VIH"

por Revista Cítrica
Fotos: Fundación Grupo Efecto Positivo - Gala Abramovich
01 de diciembre de 2021

En el Día Mundial de respuesta al VIH y el Sida, José Maria Di Bello, presidente de la Fundación Grupo Efecto Positivo (FGEP), reflexiona sobre la ausencia del Estado para prevenir la transmisión de VIH y las enfermedades de transmisión sexual. Por qué es urgente el tratamiento de una nueva ley.

*Por José María Di Bello, presidente de la Fundación Grupo Efecto Positivo e integrante del Frente Nacional VIH.

En los últimos dos años hubo avances y mejoras en la compra de medicamentos y particularmente en la previsión y planificación, algo que en la época del macrismo había estado totalmente desmantelado. Sin embargo, falta mucho.

Desde 2012, entre el 85 y el 90 por ciento del presupuesto para VIH, hepatitis y tuberculosis se invierte en tratamientos. Uno podría decir está muy bien porque así no nos faltan medicamentos, pero no queda margen para otras cuestiones igualmente importantes, como prevención y políticas sociales en relación a la adherencia y el seguimiento de los tratamientos.

Usar todo ese presupuesto para la compra de tratamientos habla de que todavía en Argentina estamos pagando precios extremadamente altos (la mitad de esas compras directas se hacen a farmacéuticas multinacionales que no tienen patentes) y falta planificación. Para patentar un medicamento, la condición es que sea una innovación, pero el 90 por ciento de los medicamentos que se intentan patentar en Argentina y en el mundo no son novedades, con lo cual, no merecen patentes.

Desde la Fundación GEP denunciamos esto en las oficinas de patentes, y así se logró un ahorro de 313 millones de dólares en medicamentos debido a que no se otorgaron las patentes solicitadas, que representan exclusividad y ganancias para las corporaciones.

La última campaña de prevención fue en 2008: “Sin triki triki no hay bam bam”.

¿Por qué seguimos comprando medicamentos a farmacéuticas multinacionales que ya no tienen patentes, cuando podríamos comprarlos por licitación pública a productores nacionales o a la India -a través del mecanismo de la Organización Panamericana de Salud- a mejores precios? Así tendríamos más presupuesto para campañas de prevención.

Falta planificación de las compras y eso es algo que tenemos que mejorar urgentemente si queremos tener presupuesto, por ejemplo, para prevención. La última campaña de prevención fue en 2008: “Sin triki triki no hay bam bam”. Eso sucede porque se compra mal y muy caro, entonces, no queda resto para las otras acciones.

También tenemos una falencia muy grande con los tratamientos para las enfermedades oportunistas, que viene arrastrándose desde el macrismo y que todavía no hemos logrado resolver. Durante la cuarentena, muchas personas con VIH no han tenido acceso al sistema de salud, no se han hecho sus controles rutinarios y no fueron a retirar su medicación, con lo cual, no tomaron su tratamiento. Esto significa que bajaron sus niveles de defensas y contrajeron otras enfermedades oportunistas.

Desde 2012, entre el 85 y el 90 por ciento del presupuesto para VIH, hepatitis y tuberculosis se invierte en tratamientos. Así no queda margen para prevenció o políticas sociales.

El proyecto de ley que debe tratarse antes de fin de año para que no pierda estado parlamentario, en el primer artículo declara de interés público y nacional la producción pública de medicamentos. Esto posibilitará no solamente contar con el abastecimiento que se necesita, sino que la producción pública de los medicamentos regula los precios de los privados, que inmediatamente que se ven obligados a bajarlos para tener competencia.

La ley ya está lista para ser tratada en la próxima sesión de Diputados y que tenga la media sanción. ¿Qué sucede? No están dando quórum. Hay un conflicto entre el oficialismo y la oposición; no por nuestra ley, sino por otras.

Necesitamos urgentemente la media sanción en Diputados y que el año que viene se termine de aprobar en el Senado.