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Artista, trans y sudaca: Susy Shock

por Estefanía Santoro
11 de octubre de 2022

Susy Shock, la gran artista referente de la comunidad LGBTIQNB+, reflexiona sobre cómo ha fracasado el binarismo de género. Inabarcable y multifacética, asegura que debemos asumir esa situación, que se da en distintos ámbitos, romper con un sistema disciplinador y tener la audacia para empezar algo nuevo. 

Actriz, cantante, poeta, escritora, activista, “artista trans sudaca” como le gusta llamarse. Susy Shock es inabarcable y multifacética. Sus frases recorren el mundo rompiendo las normas impuestas. Las infancias leen sus cuentos y lxs adultxs aprenden de esta artista que crea nuevos horizontes posibles, que celebra la monstruosidad porque discute todo aquello que se impone como normalidad y que no es más que un sistema de opresión. Por eso Susy dice “que otros sean lo normal” y nos invita a cambiarlo todo. 

Susy nació en el barrio de Balvanera. Sus primeros pasos en el mundo artístico los dio en el teatro comunitario. La autogestión es su modo concreto de acción. Se renueva con cada una de sus obras y, en la música, entre chacareras, coplas, milongas y otros sonidos sudacas va dinamitando el binarismo de género.

–Sos un artista multifacética de amplia trayectoria y que suele sostener distintos proyectos al mismo tiempo. ¿En qué estás trabajando ahora?
–Este año fue volviendo potentemente la Susy actriz a partir de proyectos que siento que me re enganchan de vuelta con el oficio. Primero fue en el Cervantes, fui dirigida por mi amiga trava Barby Guamán en Teoría King Kong, una adaptación que hicimos bastante travestizada. También estoy en el cine, de hecho, en este mismo momento estoy en La Plata filmando una miniserie, que se llama Mamá Frida con un personaje muy tierno, conmovedor y hermoso. Después hice cine con Fede Palazzo –el mismo director de Yo nena yo princesa–, ahí estoy en una película que se llama Diente de león. Esos proyectos se suman a nuestra propia autogestión. Con la cooperativa lavaca –editora de la Revista MU– hemos hecho Nube basado en un texto mío, donde actúa Lulú (Luana, la primera nena trans del mundo en conseguir el DNI) en su debut como actriz, así que también estoy muy contenta con eso. Con la música a full, con las giras también a full y con ganas de proyectar de a poco el nuevo disco que se va a llamar Revuelo Sur.

"Estoy insistiendo en preguntarnos finalmente si nos animamos a soñar algo nuevo, a soñar algo distinto a lo conocido"

–Hace unos años atrás en una entrevista para Periódico El Roble reflexionando sobre la autogestión dijiste que en cada grupo de trabajo que empezás preguntas: "¿Estamos dispuestos a bancarnos nuestro deseo?". Por eso te pregunto: ¿qué te permitís desear para romper con el capitalismo? 
–Quizás estoy insistiendo en preguntarnos finalmente si nos animamos a soñar algo nuevo, parece que no estamos pudiendo vislumbrar nada nuevo más que lo conocido, que a mi entender ha fracasado casi todo. Entonces me parece que como humanidad tenemos que animarnos a dar un salto antes de la eclosión de este planeta a la que lo estamos llevando a partir de sistemas tan injustos, tan desiguales, tan horripilantes. Desde hace un tiempo, estoy empezando a insistir en preguntarnos si nos animamos a soñar otra cosa.

–Las niñeces trans están cambiando muchas cabezas pero aún son discriminadas. ¿Qué creés que falta para que sean respetadas?
–Creo que tiene que cambiar sobre toda la hegemonía, que todavía no se pregunta sobre el propio fracaso y cómo sigue sosteniendo heterosexualidad. Cuando hablo de heterosexualidad no hablo de heteronorma: hablo de un sistema, la heterosexualidad y el binarismo, que sigue sosteniendo y que disciplina todo aquello que no es heterosexual. El propio heterosexual es la primera persona que se tiene que preguntar sobre los fracasos y si se anima a volar y hacer su propia aventura más allá de todos los mandatos horribles y disciplinadores del que también es esclavo.

"El propio heterosexual es la primera persona que debe preguntarse si se anima a volar más allá de todos los mandatos horribles del que también es esclavo"

–Son muchas las personas que te señalan como una referenta en la escena artística, en el activismo travesti y en el feminismo. ¿Que sentís cuando te llaman referenta?
–Yo siento un enorme cariño, sobre todo de la juventud, de las infancias, de mucha gente más allá de nuestro país. Si hay algo que tiene esta era de la comunicación virtual es que la obra de una llega más allá de lo que puede inclusive el propio recorrido con el cuerpo. Yo soy una artista que viaja mucho, pero hay muchos lugares todavía en que al llegar, como la obra por ahí ya había llegado antes, recibo frases, poesías, canciones y una devolución con mucho amor. Siento que hay un contenido más allá de una, donde tanta gente se puede despejar. Hay una propuesta, una teoría, un pensamiento y una belleza también que nos sostienen y eso me parece conmovedor.

"Cortázar decía algo sobre la audacia de asumir que todo ha fracasado para empezar algo nuevo. Creo que me quiero instalar en ese discurso"

–En nuestro país hay leyes que garantizan los derechos de travestis y trans, sin embargo, sus vidas continúan siendo vulneradas. ¿Qué cambios crees que hacen falta para que su realidad de vida mejore?
–Yo ya no espero casi nada de lo que se puede hacer desde estos sistemas que han fracasado. Es una palabra que estoy usando hace mucho tiempo ya: el fracaso inclusive como certeza de que hay un estancamiento de la capacidad de soñar algo nuevo, de poder producir una autocrítica gigante para empezar a correrse, inclusive del medio para que nazca lo nuevo, para que se produzca lo nuevo. Siento que si no cambia eso, no tiene que ver con lo que podamos hacer desde el colectivo trans específicamente. Hay un sistema que, incluso cuando se intenta poner en generoso, en partícipe de una inclusión lo hace desde la forma mediocre que tiene de mirar lo que no es propio, lo de afuera, lo de los bordes. Creo que el desafío –y acá retomo esa primera palabra o esa primera pregunta– tiene que ver con soñar algo nuevo, animarnos. Cortázar decía algo sobre la audacia de asumir que todo ha fracasado para empezar algo nuevo. Yo creo que me quiero instalar en ese discurso, me quiero instalar en esa acción, de borrar todo y empezar todo. Quedarnos quizás con ciertas certezas de bellezas posibles, de personas y hechos donde la demostración es precisamente pensar lo nuevo y proponer una puerta abierta nueva, es lo que nos sigue y nos siguió sosteniendo como humanidad hasta acá. No hemos colapsado todavía porque siempre nos animamos a una aventura después de una gran guerra, después de pandemias, después de enormes revoluciones, lo que nos queda es seguir insistiendo en esa llama de lo nuevo. La política burocrática ha fracasado, las instituciones han fracasado, los conceptos generales que nos dominan han fracasado. Es hora de ir por lo nuevo.