“Prohibir el lenguaje inclusivo viola el derecho de libertad de expresión”

por Revista Cítrica
10 de junio de 2022

  El Ministerio de Educación de la Ciudad prohibió la utilización de la e, la x, y el @ por parte de les docentes en las escuelas porteñas “para facilitar el proceso de aprendizaje de los alumnos” y reavivó la polémica sobre la desigualdad de género y la invisibilización de los sectores excluidos que genera la medida.

Por Santiago Kalinowski*
 
Las prohibiciones lingüísticas han tenido un destino siempre de olvido, jamás tuvieron demasiado efecto en el modo en el que la comunidad elige hablar o elige sin elegirlo. Hablar de una manera y eso nunca pudo ser prohibida. Nos quisieron prohibir el voseo durante todo el siglo 20, sin embargo, el voseo era en ese momento y -sigue siendo hoy- la variante estándar de tratamiento de confianza de segunda persona sin ningún problema, un uso que se fue imponiendo sin que nos diéramos cuenta.
 
El lenguaje inclusivo, en cambio, es una intervención que exige más esfuerzo, es consciente, es calculado, tiene como objetivo asentar una posición acerca de una situación de injusticia que se percibe y subsiste en la sociedad de desigualdad de género, y tiene como objetivo animar a un otre a tomar conciencia sobre esa situación de injusticia.

“El lenguaje inclusivo sienta una posición sobre una situación de injusticia que es la desigualdad de género” 

Para mí el lenguaje inclusivo es una intervención que más que como cambio lingüístico se entiende como fenómeno de tipo discursivo retórico pero, sin embargo, la prohibición tiene para mí una motivación muy política. Como se trata de una marca de discurso que permite expresar una posición política, impedir esa expresión es impedir la expresión de esa posición política, es impedirle a la persona expresar su posición política respecto de una serie de temas. Lo mismo al revés, imponer esa marca de discurso sería imponerle a alguien una posición política. Las dos cosas son incompatibles con los principios que gobiernan la convivencia democrática. En mi opinión prohibir una forma de expresarse es violar el derecho constitucional libertad de expresión
 
Por otro lado, yo no veo que en las escuelas se enseñe lenguaje inclusivo, existe el inclusivo en la escuela como existe en los medios de comunicación, en el Congreso y en muchos otros espacios, pero no hay contenidos curriculares donde -por ejemplo- diga ‘cambie estos participios a su variante inclusiva’ o donde los alumnos tienen que escribir y llenar los blancos, o cualquier ejercicio que uno puede imaginarse que podría estar enseñando esto. 

“El uso del lenguaje inclusivo anima a un otro a tomar conciencia sobre una situación de injusticia”

No es un contenido curricular, forma parte del repertorio de variantes discursivas que circulan en ese espacio, como en cualquier otro. Habrá usos en el pasillo, en el aula, usos, cartelería pero el hecho de sostener que ese uso va a dificultar la adquisición de competencias de tipo lingüístico me parece algo que no surge de ningún estudio que se haya hecho. Lo que vemos con el lenguaje inclusivo es todo lo contrario: nunca hubo generaciones de estudiantes más interesados en aprender lengua, más ansiosos de saber que es un morfema, que es una vocal silencial. Yo no lo veo como un obstáculo para el aprendizaje más bien lo veo como un enorme motivador para el aprendizaje. 
 
Jamás prestaron tanta atención porque es el mismo interés que hay en el espacio público. Doy decenas de entrevistas y ese interés que hay en la sociedad en general está reproducido en los alumnos y es la oportunidad de oro para un docente para hablar de evolución diacrónica de las lenguas y tener a los chicos enganchados con eso. No veo que haya un obstáculo en el aprendizaje, más bien veo que existe un interés muy intenso de muchísima gente, incluido los alumnos, de aprender lengua.
 
Por otro lado, hay que saber más de lengua para saber usar el inclusivo. Hay que tener mayor conciencia metalingüística. Hay que saber de formación de palabras, de morfología y de cuándo es pertinente la aplicación de una fórmula de inclusión que puede ser la E puede ser la X. Hay distintas variables, entonces el argumento de que el lenguaje inclusivo sea un obstáculo para el aprendizaje, a mí no me convence.
 
* Lingüista, lexicógrafo y director del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras. 
 

 

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