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“Paren con la matanza a nuestro pueblo”

por Mariana Aquino
08 de septiembre de 2018

Ismael Ramírez fue asesinado en un confuso episodio en un supermercado de Sáenz Peña, Chaco. En redes sociales y medios se criminalizó al niño qom de 13 años. La discriminación hacia los pueblos originarias tapó el abuso de las fuerzas de seguridad, la represión, las detenciones ilegales y la estafa del dueño del negocio que retenía las tarjetas de debito.

Como en 2001, el fantasma de los saqueos volvió a los pueblos de provincia. En Chaco, desde hace algunas semanas, las redes sociales se llenaron de advertencias: “En Villa Ángela, en Resistencia, en Sáenz Peña, va haber saqueos, tengan cuidado”. Sin embargo, lo que sucedió el lunes 3 por la tarde en las puertas del supermercado El Impulso (en el límite de los barrios Las 713 Viviendas y Obrero) fue una discusión entre varias personas -beneficiarias de planes sociales- con el dueño del comercio, quien retuvo las tarjetas alimentarias especulando con la suba de los precios.

Un llamado al 911 alertó a la policía local del conflicto. A los 15 minutos llegaron al lugar y no había más que un vidrio roto y el rumor de que las personas que “intentaron saquear el supermercado eran la mayoría de la etnia aborigen". "Fuimos y más que un saqueo era un daño de vidrio de un comercio. No ingresaron ni sustrajeron nada. Los propietarios del supermercado, junto con los vecinos, contuvieron a la horda que venía de todos lados", confirmó el director general de Seguridad Interior de Sáenz Peña, Fernando Romero.

Como no creyeron que “el desmán” terminara con ese episodio, se quedaron y pidieron refuerzos. Llegaron 150 efectivos de varias dependencias de otras ciudades, Policía Federal y Gendarmería. El resultado: detenciones arbitrarias a personas de la comunidad qom, violación de domicilio, apremios ilegales; y más represión.

Es cierto que los aborígenes tienen mala prensa.

Mientras tanto, un joven de 14 años era trasladado con una bala de goma en uno de sus ojos y en el hospital 4 de Junio ingresaba otro menor gravemente herido con una bala de plomo en el pecho. Este último era Ismael Ramírez.

“Los originarinarios siempre están en la ruta pidiendo algo”

El asesinato de Ismael despertó cierto espíritu racista latente en la sociedad chaqueña. Doblemente estigmatizado, por pobre y por originario, el nombre de Ismael fue manchado de mentiras de las que él ya no puede defenderse. En medios de comunicación se justificó la muerte de un nene por estar -presuntamente- en un intento de saqueo y se minimizó la gravedad del hecho por tratarse de un qom. Además, en las redes sociales circuló -durante varias horas del día posterior al asesinato-  la foto de un joven portando un arma. Al título de “este es el chico del saqueo”, muchas personas justificaron el disparo en el medio del pecho a un nene de 13 años.

“Es cierto que los aborígenes tienen mala prensa. Eso puede ser porque en algún momento se les ha dado herramientas para trabajar y le dieron otro uso. Y también hay un uso político de las necesidades de ellos. Pero para nada se los discrimina. Acá hay muchas comunidades de colonos europeos y también están los pueblos originarios y tenemos una convivencia pacífica”, dice a este medio el intendente de Sáenz Peña, Gerardo Cipolini.

En redes sociales quedó en evidencia los prejuicios respecto a nuestros pueblos originarios.

Fue Patricia Ramírez, la maestra de Ismael, la primera en desmentir todas las versiones maliciosas que trascendieron sin ningún tipo de chequeo: “Se están diciendo muchas cosas feas. Fotos de niños con armas. El de la foto no es Ismael. Aquellos que no saben lo que pasó, que no lo conocieron, que no estuvieron cerca de él, que se llamen a silencio. En los comentarios en las redes también quedan en evidencia los prejuicios respecto a nuestros pueblos originarios. Algunos hasta justifican lo que le pasó justamente por ser miembro de una comunidad”.

En los ocho barrios de pueblos originarios de Sáenz Peña, saben bien de qué se trata la discriminación. Mujeres, hombres, niños y niñas padecen en los hospitales, en las escuelas y en las calles el estigma de no pertenecer. “La policía nos persigue, la gente nos maltrata muchas veces. Siempre nos pasa, no de ahora”, se lamentó María Romero, la tía de Ismael.

Omar, el tío abuelo de Ismael, denunció la actitud de los medios de comunicación locales: “Acá tenemos que leer muchas injusticias. Muchas cosas feas dicen de nosotros: que somos salvajes, que comemos perros, que somos vagos, que nos merecemos lo que nos pasa. Yo creo que nadie merece ésto que nos pasa a nosotros. El pueblo está hambreado, vivimos mucha pobreza y ni aún así salimos a saquear o robar. Es tan injusto que se digan tantas mentiras”.

María y Omar prometen no descansar hasta que se haga justicia: “Somos una comunidad, lo poco o mucho que tenemos lo compartimos. ¿Por qué vamos a romper un supermercado? No, no hacemos esas cosas. Pedimos que se aclare el caso, que los culpables sean condenados. Que se limpie el nombre de Ismael y de la comunidad Qom. Pedimos justicia. Basta de acusarnos. Basta de represión al pueblo indígena”, exige María.

Muchas cosas feas dicen de nosotros: que somos salvajes, que somos vagos, que nos merecemos lo que nos pasa.

Daniel es el hermano de Ismael. Estaba con él en la zona del supermercado en el momento del disparo. Vio morir a su hermano menor y su testimonio -publicado en La Garganta Poderosa- es clave para determinar la inocencia del chico Qom y la responsabilidad de las fuerzas de seguridad, que hasta obstaculizaron el ingreso de una ambulancia a lugar.

El rol de las fuerzas de (in) seguridad

A casi una semana del hecho donde Ismael perdió la vida, todavía no hay detenidos por el asesinato. Pero sí se hicieron detenciones por las dudas. La noche del 3 de septiembre se efectuaron 18: varones, mujeres y niños de los barrios aledaños al supermercado. El Comité de Prevención de la Tortura de Chaco habló con once de esas personas: seis fueron detenidas en sus propias casas y cinco en la vía pública. Ninguna estaba en el incidente del supermercado. Todas pertenecen a la comunidad qom. “Fue una razia policial. Salieron a cazar y lo que cazaron es gente de la etnia qom que ni siquiera estaban implicadas en el hecho. Estos son delitos de oportunidad, cuando se pasan de los límites”, confirmó Silvio Del Balzo, integrante del Comité de Prevención de la Tortura.

Sin orden judicial, patearon puertas e ingresaron a las casas, redujeron a las personas y detuvieron arbitrariamente. Se las llevaron a las comisarías Primera, Tercera y Cuarta de la ciudad. Las personas detenidas esa noche ya recuperaron su libertad pero quedaron imputadas por robo agravado, resistencia y atentado contra la autoridad. “Nosotros acusamos a las fuerzas de seguridad de violación de domicilio, apremios ilegales, vejaciones y detenciones arbitrarias”, adelantó Del Balzo. Si bien la policia niega que se hayan cometido irregularidades en las detenciones, los organismos de Derechos Humanos insisten: En las comisarías las personas detenidas fueron obligadas a desnudarse y en algunos casos hasta a permanecer de rodillas durante más de 6 horas.  

Del operativo participaron, además de la policía provincial, Gendarmería y Policía Federal. Por “demorar en dar aviso de la situación a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich”, el comisario Julio Romero (jefe de la Delegación de la Policía Federal en Sáenz Peña) fue pasado a “disponibilidad en espera de destino”.

¿Por qué vamos a romper un supermercado? No, no hacemos esas cosas.

El abuso político

El intendente Cipolini, denunció el “fogoneo de saqueos de parte de sectores de la oposición” y de un uso político del caso de Ismael. “No soy un necio que niegue la realidad, el país está atravesando un momento difícil y socialmente es complicado, pero el hambre no motivó el incidente del supermercado. En la ciudad hay 24 comedores públicos y 15 merenderos, más de cuatro mil chicos comen allí todos los días. Y tengo el dato que orgullosamente en algunos disminuyeron la cantidad de asistentes. En el Municipio, trabajan más de 200 aborígenes. Es más, soy el primer intendente que creó una dirección del aborigen, donde se tratan todas sus problemáticas, y el que la preside es un aborigen”, justificó.

Después de la reconstrucción del hecho, el abogado de la familia Ramírez, Marío Piccoli, confirmó que no hay dudas de que Ismael y su hermano Daniel no eran parte del conflicto en el supermercado; de todos modos no hay precisiones del autor del disparo, y desde la defensa no descartan que se haya tratado de un arma oficial. “Queremos ser cautelosos porque todavía hay muchos cabos sueltos en la investigación”, advirtió Piccoli.

Por su parte, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) expresó en un comunicado que "tuvieron lugar un conjunto de situaciones preocupantes. Por un lado, que la policía provincial no fue apartada de la investigación de la muerte, tal como debería ocurrir al estar involucrada en la situación en la que se produjo. Por otro, rápidamente funcionarios provinciales realizaron afirmaciones en los medios de comunicación sobre el tipo de arma utilizada, cuestión que no es posible de ser determinada en pocas horas y sin el trabajo pericial correspondiente. La gravedad de lo ocurrido requiere una investigación seria e imparcial que determine la verdad e identifique a sus responsables".

El verdadero saqueo
El caso de Ismael descubrió una estafa hacia la comunidad Qom. El dueño del supermercado El Impulso, Orlando Proselek, fiaba mercadería a cambio de retener las tarjetas de debito de beneficiarios sociales (pensiones por discapacidad, asignación por 7 hijos). Al terminar el mes, cobraba la deuda con precios arbitrarios y desorbitantes, que las personas beneficiarias debían aceptar bajo extorsión. Ese fue el origen del conflicto la tarde noche del lunes 3: En El Impulso no querían devolver las tarjetas ni entregar mercaderías debido a la incertidumbre que la suba de los precios generaba. No fue un saqueo del pueblo, fue una estafa de un patrón. Las fuerzas de seguridad no trajeron "el orden", más bien reprimieron. Ismael Ramírez no era todo eso que decían en los medios de desinformación; Ismael era un pibe qom de 13 años, una víctima más de un sistema que excluye, estigmatiza, saquea y mata. Hace más de cinco siglos.