“El caso Próvolo es de los más espantosos”

por Estefania Santoro
Fotos: Juan Pablo Barrientos
25 de julio de 2019

Eneas Espinosa es chileno, vive en Ciudad de Buenos Aires, sufrió abusos durante su infancia y adolescencia en el Instituto Alonso Ercilla, en Chile. Ahora pertenece a la Red global Eca que lucha contra los curas pederastas. Desde allí, explica la cultura del abuso que ocultó los crímenes de los italianos que llegaron a Mendoza y La Plata.

Eneas Espinoza tiene 47 años, es chileno, vive en Belgrano y llegó a Argentina hace 12 años en busca de educación pública y laica para sus dos hijxs, algo que en su país no existe. En 2014, mientras esperaba el nacimiento del segundo, comenzó a recordar los abusos que sufrió entre los 6 y los 16 años en el Instituto Alonso de Ercilla, donde estudiaba cuando vivía en Santiago. Recuerdos que tenía ocultos y que cuando salieron a la luz convirtieron sus días en un calvario: le costaba continuar con su rutina y ni siquiera podía trabajar.

Pero pudo romper el silencio atormentador: le contó a su familia lo que había vivido durante aquellos años y comenzó a buscar información. Necesitaba ponerse en contacto con otras personas porque sabía que no era el único. Empezó a buscar ayuda en las redes y googleando conoció a la Red de Sobrevivientes de Argentina. “Ellos me tendieron sus brazos para sostenerme. Al mismo tiempo empecé a ir a Adultxs por los Derechos de la Infancia, a los grupos de pares, que son encuentros de sobrevivientes adultes. Tomé contacto en Chile con la Fundación para la Confianza, quienes me asesoraron en lo legal puesto que yo quería denunciar el delito”, cuenta.

Su primer y más reiterado abusador fue el hermano marista Adolfo Fuentes Corral. Luego le siguió el hermano José Monasterio, ya fallecido, y durante su adolescencia fue atacado por el cura Cristian Precht Bañados. Este último ya fue sancionado por la Iglesia Católica quitándole su investidura de sacerdote. Sin embargo, la institución aún no decidió qué hará con Fuentes, que continúa viviendo a costas de la congregación en una cómoda casa de la comunidad pagada por las familias que hoy acuden a los colegios maristas de Chile. "Dentro de la Congregación de los Hermanos Maristas hubo una red de abusos sexuales. Además de abusarnos y coordinarse para eso hacían fiestas donde invitaban a curas de otras congregaciones para abusarnos”, denuncia.

Actualmente ambos sacerdotes enfrentan una denuncia penal y son investigados por la justicia chilena. La causa se encuentra caratulada como "autores o participes de asociación ilícita, violación impropia, abuso sexual impropio, abuso sexual propio y favorecimiento de la prostitución de menores."

Eneas se involucró cada vez más. Y actualmente integra la Red ECA —sigla que en inglés significa “Fin a los abusos del clero”—, una organización mundial integrada por sobrevivientes de abusos sexuales del clero y activistas de derechos humanos de más de 21 países. El objetivo principal de esta red es obligar a la Iglesia Católica a terminar con los abusos del clero, proteger a lxs niñxs y buscar justicia para las víctimas. Eso buscan en el último caso que involucra a la Argentina: los abusos en el Instituto Próvolo de Mendoza. 

En 2016, más de 20 alumnxs de ese instituto mendocino para chicxsc sordxs denunciaron haber sido abusadxs sexualmente por los curas Nicolas Corradi, Horacio Corbacho y el monaguillo Jorge Bordón. Durante años la Iglesia Católica ocultó los abusos que se cometieron. La Justicia mendocina inició una investigación que ya lleva más de dos años, se trata de tres causas que poseen 13 imputadxs que realizaban distintas tareas en el colegio. La Iglesia sigue negando los hechos. “Los testimonios y fechas de los traslados de los delincuentes nos permiten afirmar que Bergoglio, como cabeza de la curia nacional, no pudo no estar al tanto del prontuario de los italianos que mandó a Mendoza y La Plata”, asegura Espinoza.

Durante años la Iglesia Católica ocultó los abusos que se cometieron.


—¿Qué acciones se están llevando a cabo desde ECA para los casos de abuso que sucedieron en Argentina, como por ejemplo los abusos en el Próvolo en Mendoza?

—Las redes de sobrevivientes en el mundo tratamos con mucho esfuerzo coordinar e intercambiar información porque se ha demostrado que la Iglesia Católica traslada delincuentes de ciudades, países y continentes con el objetivo de protegerlos. El caso Próvolo es de los más espantosos por la densidad y cantidad de los abusos. Involucra en principio a Italia y Argentina y los testimonios y fechas de los traslados de los delincuentes nos permite afirmar que Bergoglio, como cabeza de la curia nacional, no pudo no estar al tanto del prontuario de los italianos que mandó a Mendoza y La Plata. Nuestra tarea es denunciar el modo de operar de la curia desde el Vaticano en todo el mundo, y también ayudar en lo posible a los denunciantes directos de cada caso en sus denuncias, acompañándolos. Si la Justicia nacional no fuera capaz de dar castigo a los delincuentes de este tipo de casos entonces avanzaremos litigando en las cortes internacionales de justicia porque de lo que hablamos es de crímenes sistemáticos contra los Derechos Humanos.

En todo el mundo hay colegios y universidades católicas que dependen de las Congregaciones, que son órdenes religiosas. Una de ellas es la de Los Hermanos Maristas que fundaron cientos de colegios en toda Latinoamérica. Desde los 6 hasta los 17 años Eneas estudió en el Instituto Alonso de Ercilla, que responde a esa congregación: “En el caso de los Hermanos Maristas en Chile y en otros países donde están siendo investigados, la excusa de los obispos es que el superior marista no informó al obispo. Dentro de los colegios maristas hubo abusos de hermanos de esa congregación educadora pero también de otras como la capuchina, curas que venían a visitar el colegio, oficiaban misa o nos confesaban; y otros que eran “diocesanos”, es decir que dependen directamente del obispado o están trabajando en una parroquia. Así abusaron en los maristas curas “famosos” como Ortega o Precht. Además eran luchadores de los DDHH. Eso causó mucho daño en nosotros”, explica Eneas.

Nuestra tarea es denunciar el modo de operar de la curia desde el Vaticano en todo el mundo

Eneas cuenta que a través de grupos de Facebook de ex alumnos maristas chilenos logró ponerse en contacto con personas que habían sufrido abusos en esas instituciones. Luego de una nota en el semanario The Clinic comenzaron a llegar cientos de denuncias en el grupo por abusos sufridos en otras parroquias, campamentos, grupos de scouts, seminarios y colegios de la Iglesia Católica. Luego de que las denuncias salieran a la luz, el Vaticano reconoció los abusos: “Surgieron denuncias en todas las ordenes sostenedoras de colegios: salesianos, jesuitas, las monjas no quedaron afuera tampoco. Con la visita del Papa Bergoglio a Chile el año pasado se pensó que levantaría la caída de la imagen del clero en el otrora bastión católico latinoamericano y se encontró con explanadas vacías y protestas por todos lados. Sus pedidos de perdón vacíos no alcanzaron, y decimos vacíos porque no se ha movido nada realmente para cambiar la política encubridora del Vaticano, hasta acá sólo medidas de parche y marketineras”.

—¿Por qué la iglesia no abre los archivos clasificados de la Santa Sede acerca de los sacerdotes y religiosos involucrados?

—La Iglesia nunca va a colaborar transparentemente con la Justicia, dice que lo hace, pero eso es falso. La fiscalía chilena allanó dependencias de obispados y colegios maristas, por ejemplo, para conseguir información valiosa para las investigaciones penales y en esas jornadas los agentes de la Iglesia Católica intentaron esconder expedientes de los abusos que ellos conocen y no denuncian. Ese hecho es prueba de la nula voluntad de colaborar, saben que han escondido crímenes sistemáticos por décadas, y por eso no entregan la información que tienen donde seguro confirmaríamos todo lo que sabemos sobre miles de delitos que ellos quisieran quedaran impunes y la muerte de los involucrados terminara con el asunto. Además, de acceder a esos archivos se confirmaría también lo que Naciones Unidas y las redes de sobrevivientes venimos diciendo desde hace años: es un problema estructural, una cultura del abuso amparada en el sistema que sostiene a la Iglesia Católica.

—En febrero, el Papa Francisco convocó a una cumbre anti-pederastia: ¿sirvió de algo esta reunión? ¿Qué tipo de responsabilidades crees que le caben a Bergoglio?

—Esa cumbre fue otro circo mediático orquestado por el Vaticano para lavar su imagen, nada más. Lo central del anuncio fue la “obligación de denunciar”, pero dicha obligación que el Papa impone a sus agentes se refiere otra vez al derecho canónico, no habla de denunciar a la Justicia de los países en los cuales se cometen los delitos. ¡Es investigarse a sí mismos! Linda forma de avanzar. 

 

EL CALVARIO DE YOEL

Yoel comenzó a ir al Instituto Próvolo en 1997. Tenía apenas un año. “Empecé a notar los cambios en 2007, cuando empezó a quedarse en el albergue. Empezó a dormir en posición fetal, con la luz prendida, a llorar por todo, a autolastimarse. Se lastimaba las piernas y los brazos para no poder ir. Pedía que no lo lleváramos y decía que no quería ir pero no me decía porqué”, recuerda Cintia, su madre, en uno de los capítulos de los cortos documentales que realizó el diario Los Andes, de Mendoza. 

Cintia cuenta que después de ese primer suceso, no llevó a Yoel durante una semana. Y que cuando lo volvió a llevar, su hijo volvió con un dibujo: era de un hombre practicándole sexo oral a otro hombre. “Era un dibujo hecho claramente por un adulto”, asegura. Alrededor de ese dibujo había ojos, y en esos ojos sí reconocía el trazo de su hijo. “Entonces, me contó Yoel que su cuidador abusaba de él. Que Jorge Bordón veía esos abusos, y que al mismo cuidador que abusaba de él, Jorge Bordón abusaba de ese cuidador. Que un día se puso el audífono y el implante y lo escuchó gritar a ese cuidador y también llorar”. Cintia agrega: “Yoel dice que pasaba durante todas las noches, que ese cuidador le decía ‘vamos’ y se juntaban en un cuarto y les pedía que se chuponearan entre ellos, que le hicieran sexo oral, y que se hicieran sexo oral y sexo anal entre ellos”.

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