Lengua de señas, la puerta de acceso a más derechos

por Florencia Di Niro
Fotos: Agustina Salinas
06 de enero de 2023

La ley de reconocimiento de la Lengua de Señas Argentina (LSA) tiene media sanción de Diputados y espera este año la aprobación en el Senado. Una deuda con la comunidad sorda que necesita del Estado para desarrollar sus capacidades desde la primera infancia y no sufrir la exclusión del sistema educativo. 

Las manos, los gestos y la pasión al expresarse muestran lo que se juega en la lucha por la sanción de la ley de reconocimiento de la Lengua de Señas Argentina (LSA), un proyecto que ya tuvo media sanción en diputados y quedó a la espera de su tratamiento en el Senado. Así lo expresan la secretaria de la Confederación Argentina de Sordos (CAS), Julia Valmarrosa; la segunda vocal, Yahel Saint Paul y la tesorera, Claudia Matut. Nos reciben en la sede de Caballito (CABA) junto a dos intérpretes que harán de nexo entre oyentes y las representantes de la comunidad sorda. 

Hace unas semanas, lograron hacerse lugar en los medios gracias a su reclamo por la sanción de esta ley, primer paso para la reparación de una deuda que Argentina mantiene desde hace décadas. Julia pone énfasis en esto: “El Estado está en deuda con la comunidad sorda hace años, una vinculada a derechos fundamentales y esenciales”. 

En América, sólo Argentina y Guyana no reconocen a sus lenguas de señas a nivel nacional. Esto genera problemas al momento de que las infancias puedan comunicarse con su comunidad y acceder a una educación inicial, que apuesta más a convertirlos en oyentes que a desarrollar sus capacidades. “Fueron más de cien años con una impronta oralista y una perspectiva médica rehabilitadora en la educación, que hasta el día de hoy persiste. Se busca oralizar a los chicos para que puedan hablar. Nosotros como personas sordas queremos que la educación sea bilingüe y bicultural”, explicó Valmarrosa. 

“El Estado está en deuda con la comunidad sorda hace años, una vinculada a derechos fundamentales y esenciales”

La pandemia fue un momento particularmente difícil para la comunidad sorda. Las cadenas nacionales en las que el presidente Alberto Fernández anunció medidas como la entrada y salida de las fases de aislamiento no contaron con intérpretes y eso dejó a cientos de familias de personas sordas sin saber qué sucedía. “En el trabajo me avisaron que no tenía que ir, pero no sabía qué había pasado”, cuenta Yahel. 

La organización fue clave, ya que gracias a sus reclamos y el trabajo coordinado con AILS (Asociación de Intérpretes de Lengua de Señas), quienes voluntariamente fueron a los canales, pudieron tener acceso a algo tan importante en un contexto de pandemia global como la información. 

Fue en ese momento, cuando también decidieron usar las herramientas virtuales para trabajar en este nuevo proyecto. “Después de la realización de seis mesas federales, decidimos que en este momento lo mejor era enfocarnos en que se reconociera la LSA como lengua natural y patrimonio cultural e inmaterial de la comunidad sorda”, contó Yahel. 

Este es el quinto proyecto de ley sobre acceso a derechos presentado la comunidad. Las integrantes de CAS cuentan que en oportunidades anteriores perdió estado parlamentario, habiendo también alcanzado la aprobación por parte de una de las dos cámaras. 

Para llegar a la media sanción por unanimidad del pasado 25 de noviembre, desde la CAS emprendieron un importante trabajo previo. Se pusieron como objetivo capacitar a los legisladores para que pudieran encarar el tratamiento del proyecto con más herramientas y empatía hacia la comunidad sorda. “Nos dimos cuenta de que fue muy valioso e importante estar cerca de los asesores y diputados. Parecía muy básico, pero su perspectiva cambió a raíz de lo que nosotros les fuimos explicando e informando”, destacó Julia Valmarrosa. 

Solo el 43 por ciento de los miembros de la comunidad cuentan con el primario completo.

El proyecto de ley ingresó a ambas cámaras, pero la primera en tratarlo y aprobarlo fue la de Diputados. Pese a contar con tiempo para hacerlo durante el período ordinario, este año no llegó a tratarse en el recinto de la Cámara alta. Por eso, en la última semana de este 2022 decidieron presentar un pedido junto a otras organizaciones que luchan por los proyectos de “Alcohol Cero” y “Ley Lucio” para que el presidente Alberto Fernández convoque a sesiones extraordinarias.

Desde la comisión directiva de la CAS insisten en la importancia de su aprobación, aunque destacan que este reconocimiento cubriría solo uno de los muchos reclamos urgentes. “Los médicos tienen que cambiar la visión y tienen que darle a las familias otra mirada de lo que son las personas sordas. Y eso tiene que estar en contacto con la educación. Con la ley lo que buscamos es cambiar esta mirada”, asegura Yahel. 

La educación de las personas sordas

La falta de acceso a una educación bilingüe produce el fracaso escolar de un importante porcentaje de niños y niñas sordos. Según datos publicados por la CAS, el 86 por ciento de las personas sordas asisten o asistieron a escuelas en las que no tuvieron forma de comunicarse con sus docentes. Como consecuencia, solo el 43 por ciento de los miembros de la comunidad cuentan con el primario completo. Y a mayor nivel educativo estos números descienden: el 14 por ciento cuenta con secundario finalizado y solo el 10 por ciento culminó los estudios terciarios

Claudia Matut es la tercera generación de una familia de personas sordas y se recibió como contadora, carrera que cursó en la UADE con una intérprete que pagó ella. Su experiencia escolar fue difícil y recuerda que en clase no podía seguir a su docente y solo esperaba para copiar los apuntes de sus compañeros oyentes. “Mi paso por la universidad fue muy diferente al secundario, porque podía entender al mismo tiempo que daban la clase", relata Claudia. 

Julia vivió una experiencia similar dentro de su educación superior, pero destaca que tuvo que conseguir un trabajo para poder afrontar el costo de contratar a una intérprete por su cuenta, ya que no existía la garantía de contar con una desde la universidad a la que fue. “Otros compañeros de la CAS que no pudieron pagar intérpretes tardaron veinte años en recibirse. Y muchas veces las personas dejan de estudiar”, explica y remarca que “las universidades privadas no tienen reconocimiento de la educación bilingüe y en la universidad pública tampoco hay cobertura del ciento por ciento de las necesidades”. 
Yahel, por su parte, cuenta que se tuvo que mudar de Gualeguaychú a La Plata para poder acceder a una mejor educación, la cual completó sin intérpretes y con mucho esfuerzo. “Al no contar con una ley de LSA se hace muy difícil para nosotros defender nuestros derechos”, sentenció Claudia. 

El sentido de pertenencia

Las tres representantes de la CAS coinciden en la importancia que tiene la LSA en el camino de construcción de su identidad como personas sordas. Claudia la adquirió como lengua natural y recién en la escuela  tuvo su primer contacto con el español, como segundo idioma. Cuenta que para ella implicó mucho esfuerzo aprender la lengua de los oyentes, ya que no era natural hablar oralmente. 

Para Yahel y Julia que se criaron, al igual que el 95 por ciento de los niños y niñas sordos, en familias de oyentes el primer contacto con su lengua se demoró años. Ambas pasaron un tiempo en el “mundo de los oyentes” y fue en la adolescencia cuando pudieron entrar al “mundo de los sordos”, lo que implicó encontrar un espacio de pertenencia al lado de pares. 

A sus 13 años, Yahel se topó casi por casualidad con una pareja que resultó ser la del presidente de la Asociación de Sordos de Gualeguaychú y su esposa. Una invitación a una reunión de la comunidad le permitió descubrir un espacio en el que creó vínculos que mantiene hasta el día de hoy. Pero recuerda que no fue sencillo que su familia lo aceptara: “Insistieron en que usara audífonos y hablara de forma oral. Querían que fuera igual a una persona oyente. Creían que si usaba lengua de señas no iba a poder hablar más oralmente y eso es un mito”. 

Julia, quien empezó a comunicarse en lengua de señas a los quince asegura: “Yo estaba en el mundo de oyentes pero no tenía accesibilidad, no me comunicaba. Y cuando entré al mundo de los sordos, empecé a entender naturalmente (la LSA) con el contacto con otras personas”, asegura. 

Estas son parte de las múltiples vivencias de los integrantes de la comunidad sorda. En la actualidad, Julia tiene hijos sordos y explica que ve muchas diferencias al comprarlo con su aprendizaje y lo asemeja a la crianza que pueden haber tenido personas como Claudia, parte de una familia no oyente. “Crecen felices, libres e independientes, pudiendo desarrollar su lengua. Lo hacen al mismo tiempo que cualquier otro niño de su edad oyente”, completa. 

La lengua es el eje de esas nuevas experiencias y es por eso que el proyecto de ley que espera su media sanción en el Senado es tan importante como punto de partida para el acceso a todos los derechos que el Estado y la parte de la sociedad que es oyente todavía le debe a la comunidad sorda.  “Nadie está exento de tener una discapacidad, a cualquiera le puede pasar, y parece que estuvieran esperando que eso suceda para que algo cambie”, concluye Yahel.