“Si se portan bien puedo darles franco cuando quieran”

por Revista Cítrica
15 de diciembre de 2019

Un grupo de trabajadoras de Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires denuncia acoso sexual y abusos de poder en el destacamento porteño. Tienen miedo pero necesitan visibilizar la situación para que cambien las condiciones laborales.

Dos bomberas de la Ciudad de Buenos Aires realizaron denuncias por acoso. “Yo reparto los caramelitos, si se portan bien puedo darles franco cuando quieran", les dijo su acosador. El grupo de bomberas le contó Revista Cítrica lo sucedido:

”Somos Bomberas de la Ciudad de Buenos Aires. Desde hace unos meses estamos intentando visibilizar algo que sucede hace años en nuestra institución. Dos de nuestras compañeras se animaron a hacer las denuncias contra las figuras masculinas de autoridad que las acosaron. Por cuestiones de privacidad no vamos a nombrarlas, pero sí queremos contar su historia, que también es la nuestra.

Lamentablemente esta situación de abuso de parte de Víctor Bobadilla, el Comandante de Bomberos de la Ciudad (ex Comisario de la Prefectura Federal Argentina) la vivimos muchas de nosotras en cada guardia, y no sólo en esa estación. Además de encerrarse en la oficina con nosotras, nos decía cosas como: 'Son mis nenas a las que tengo que cuidar'.

En más de una oportunidad nos dijo que nos pusiéramos otra ropa porque la que usamos nos marcaba la cola o los pechos y él no quería que nos miraran. También se acercaba a nosotras de forma inapropiada, diciéndonos que 'él repartía los caramelitos' y que, si nos portábamos bien, podría darnos franco cuando lo precisemos.

Hay bomberos masculinos que se animaron a hablar con nosotras y nos contaron que a puertas cerradas hablaba de nuestros cuerpos de forma despectiva e indecorosa, llegándonos a llamar prostitutas o a decirles cosas como 'primero me la cojo yo y después te la cojés vos'.

También eran habituales los encierros en las oficinas para contarnos de los 'beneficios' que podíamos obtener si accedíamos a algunos caprichos del jefe, que algunas veces eran propuestas con tono lascivo y otras a cambio de información de la guardia, para generar divisiones entre nosotros.

A raíz de esta denuncia fue que nos enteramos que, unos meses atrás, otra cosa había ocurrido en la Estación VII de Flores. Se trata de una denuncia penal contra Numa Lorenzo Coin, Teniente de nuestra institución por 'abuso sexual y abuso de poder'. Pese a que todas las autoridades saben del tema, en ningún momento se tomó alguna medida que protegiera a la bombera que fue víctima de esto, tanto en su civil como en el profesional.

Las noticias vuelan y los culpables quedan. Y así fue que, pese a la denuncia, el Teniente Coin hoy se desempeña normalmente en uno de los mejores cuarteles de la Ciudad de Buenos Aires. Fue cambiado de destino, pasó de la Estación VII, de Flores a la Estación IV, de Recoleta, y continúa ejerciendo felizmente su función de Bombero sin ningún tipo de repercusión para él ni de sanción, ya que cuando cambió de destino dijeron que era porque 'había tenido problemas con una mina'. Eso es lo que somos las mujeres en Bomberos: minas, problemas.

Hoy la bombero C se encuentra en tratamiento psicológico y psiquiátrico. Está de licencia y apartada de la profesión con la que soñaba desde niña, una vocación heredada de su papá, a quien, además, no sabía contarle esto que le pasó porque sintió que había manchado su apellido, es decir, se sintió culpable de algo que ella no hizo.

Pero la corrupción en la cúpula de Bomberos no se limita sólo al acoso hacia nosotras las mujeres de la fuerza, sino también al uso inapropiado de los recursos para beneficio personal de las autoridades. Sólo por poner un ejemplo, el Comandante de la Estación III, Gabriel Acosta, vive en el cuartel, algo que está totalmente prohibido.

El 10 de diciembre se viralizó una imagen con la foto de Bobadilla, que era la máxima autoridad en aquel entonces de la Estación VIII “Nueva Chicago”. No sabemos cómo pero esa foto llegó afortunadamente a manos de funcionarios de alto rango. Pero resulta que ahora, la plana mayor está preocupada por saber quién viralizó las imágenes, desviando la mirada del único lugar que importa realmente. Mientras los denunciados y quienes los encubren con su silencio siguen ocupando sus puestos de poder, intimidándonos y coaccionándonos.

Nosotras lo único que queremos es cambiar esta realidad para que ninguna otra chica que soñó alguna vez con subirse a la autobomba tenga que sentirse humillada por ponerse perfume, delinearse los ojos o, simplemente, por ser mujer en un espacio tan machista como lo es el ámbito de Bomberos”.

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