"Llegar tan lejos como quiera empujar el pueblo"

Comunista y formado al calor de las luchas sociales, Luciano Concheiro es amigo y consultor permanente de López Obrador. La influencia del zapatismo, la estrategia para enfrentar al narcotráfico y las mineras, la alianza con los medios sociales y los sueños revolucionarios del nuevo gobierno mexicano.

Cobertura Colaborativa / #Cumbre de Base

A Luciano Concheiro lo vimos dos veces. La primera, en la Cumbre de Base de Porto Alegre que organizó La Poderosa. La segunda, hace unos días, caminando por los pasillos de Zavaleta. No es habitual ver en la villa a un profesor, investigador y académico. De origen comunista y siempre cercano a los movimientos sociales, fue unos de los principales armadores de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) y de la campaña que llevó a su amigo y compañero de militancia, Andrés Manuel López Obrador, a la presidencia de México.

De semejante desafío hablamos con quien será subsecretario de Educación Superior. De cómo hacer para que entre tanta muerte surja una esperanza para nuestro continente, sobre qué pasos darán para enfrentar al narcotráfico, cuál será la relación con el zapatismo o cómo, en la práctica, “la fuerza de los medios sociales acabó doblegando a una política de 'comentócratas'", en referencia a los medios concentrados de comunicación. Aquí, un fragmento de la larga entrevista que realizamos varios medios en la cobertura colaborativa en Porto Alegre.

 

No imaginamos que una alegría nos iba a llegar desde tan arriba. En Argentina y en Brasil todo tan difícil, y en pleno avance de derechas, México abre una luz.

En los años posteriores a la Revolución Mexicana de 1917 no estábamos tan “allá”, nos sentíamos más cerca. Dices "allá arriba"... A nosotros nos enseñaron en las escuelas mapas donde el hemisferio norte aparece como mucho más grande de lo que realmente es. Y entonces nos gusta voltear el mapa porque Estados Unidos adquiere su proporción real, y no tan grandote (…)

Sin el zapatismo no hubiésemos tenido el triunfo que tuvimos. Ellos son hacedores de esta historia. Y recogemos la fuerte crítica que nos hacen.

Y también fue una sorpresa lo que tuvimos en México, y digo sorpresa porque podíamos calcular un triunfo, pero nunca “el triunfo” que tuvimos el 1° de julio, que nos abre toda una oportunidad para una gran transformación.

Antes de iniciar esa gran transformación e incluso antes de asumir, el zapatismo ya se diferenció del gobierno de López Obrador. ¿Cómo ves esa relación?

Sin el zapatismo no hubiésemos tenido el triunfo que tuvimos. No es un triunfo en abstracto sino que se debe a una larga historia de luchas. Ellos son hacedores de esta historia. Y recogemos la fuerte crítica que nos hacen, que plantean que "cambiaron los caporales pero no cambió el finquero", es decir que no cambió el dueño de la tierra que es el gran capital y el capitalismo. Eso es obvio para nosotros también, pero ya nos veremos en el camino, "en el hacer", como ellos mismos dicen. Concretamente, Morena acordó modificar el artículo 2 de la Constitución y hacer que los acuerdos firmados por los zapatistas estén incluidos como base. Vamos a iniciar una consulta pero el núcleo será el que los zapatistas habían logrado avanzar como un acuerdo: que los pueblos originarios no sean objeto del derecho sino sujetos del derecho, que puedan darse sus formas de gobierno, que el derecho consuetudinario sea respetado, que la justicia comunitaria también sea incluida en el sentido de justicia general; que la diversidad jurídica y el derecho a decidir sobre los recursos naturales también sea incorporados. Y en todo esto no solo hay un acuerdo sino que también es parte de nuestro proyecto.

¿Cómo se llega a ser gobierno cuando enfrente está Televisa y TV Azteca, que dominan los medios?

López Obrador cerró su discurso improvisado, el del triunfo, diciendo "benditos medios sociales de comunicación". Nuestra campaña se basó en esos otros medios de comunicación. En la práctica, la fuerza de los medios sociales acabó doblegando a una política de los que llamamos "comentócratas", los comentaristas de televisión. Tenemos en México dos grandes televisoras que son dueños de múltiples canales y de todos los despliegues por internet. En esta elección, por fuera de lo que creíamos, la televisión siguió siendo la máxima referencia. Pero fue una televisión que jugó en boomerang contra sus propios intereses.

Querían aplastar a todos los medios alternativos. Y la contestación a eso fue crear 'Verificado', se les volvió en contra

Hemos tenido que cambiar nuestra lectura, y esto vino acompañado de la función que empezaron a cumplir los medios alternativos el año pasado, cuando fue el terremoto del 19 de septiembre. Ahí se jugó el pulso definitivo porque querían aplastar a todos los medios alternativos. Decían "no le hagas caso a ese mundo de información". La contestación de los jóvenes a eso fue crear “Verificado". A partir de un grupo que singularmente se llama "Horizontal" y otro que se llama "Animal político" empezaron una convergencia para, entre todos, verificar las noticias fundamentales, y empezar a responder. Pero no se quedaron ahí y dijeron "ahora señores comentócratas, vamos a verificarlos a ustedes". Eso fue fundamental para la campaña. Y después, por supuesto, la capacidad de Andrés Manuel que conecta muy directamente con la gente y logró imponer su agenda incluso en los medios que lo atacaron.

O sea que el terremoto fue un antes y un después para la comunicación popular en México.

Sí, a los medios la gente ya no les cree, y ahí está la crisis de hegemonía, que tiene que ver con el terremoto. Mientras ellos decían que no había que hacerle caso a los jóvenes, se formaron brigadas de 15000 personas actuando los días posteriores al terremoto. Por otro lado, Televisa inventó a una niña, y la llamó Frida, para que fuera más emocionante, haciendo referencia a Frida Kahlo. Dijo que estaba enterrada viva debajo de tres pisos, armó toda una tensión y una telenovela. Pero los “otros” medios fueron los primeros en decir: "Frida no existe, ustedes están inventándola, y los vamos a vigilar, porque no queremos que aparezcan a una Frida por ahí”. Y Frida no apareció porque no existía. Imagínense cómo se derrumbó la credibilidad de los medios de comunicación, porque una de las televisoras lo inventó, y la otra le hizo la segunda para no quedarse afuera de la noticia. Cuando la gente empieza a comunicarse así se acaba esta gran guerra donde los medios adquieren todo el poder. Eran los hacedores del miedo. Esa es la clave. En México efectivamente todo es brutal, pero cómo lo construyen a ese miedo a nivel simbólico los medios de comunicación, es para vivir encerrados debajo de la cama, atrincherados. Porque ese es el gran poder de la necropolítica, acompañada de los medios. Hoy, romper con el miedo, derrumbó el sentido a partir del cual los medios nos construían a todos en el día a día.

¿Hay proyectada alguna medida particular para contrarrestar el poder de fuego que siguen teniendo esos medios o para impulsar aún más a los medios sociales?

Alguna gente concibe la comunicación y los medios básicamente a una relación de externidad, pero creo que la gran revolución de los medios alternativos es la proximidad. El boca en boca y los colectivos, creemos que hay que darle muy fuerte a eso, a esa manera de comunicar. Por supuesto que hay un planteamiento del lado indígena sobre algo que no pasó en la Ley de Comunicación, que fue el derecho de las radios comunitarias. Esas cuestiones las apoyaremos, pero no tendremos ningún tipo de estrategia general contra el duopolio televisivo porque creemos en los contra-balances, que son importantes, y vamos a gobernar sin utilizar violentamente nuestra inmensa mayoría de este momento.

Nuestra primera medida es durísima, vamos a proponer la legalización de las drogas. Hasta dónde o cuáles, no lo sé, pero vamos a ir sobre el negocio

Esto es parte de una ética distinta. La izquierda puede acabar imitando a la derecha, que cuando tiene el poder lo va ejerciendo. Nuestra fuerza va por el lado de las radios y televisiones comunitarias, además de otros medios. Pero el más fuerte, el que si va a hacer una verdadera revolución, será que al final del gobierno de López Obrador logremos contar con internet gratis para absolutamente todas las mexicanas y mexicanos, en todos los hogares.

Otro tema aún más complicado. ¿Cómo van hacer con el narcotráfico?

Hay que entender que la condición con la cual sobrevivimos, es de una violencia tal que tenemos que iniciar un gran proceso de paz, y ese proceso es reconocer que la guerra contra el narco es eso, una guerra civil. Nuestra primera medida es durísima, vamos a proponer la legalización de las drogas. Hasta dónde o cuáles, no lo sé, pero vamos a ir sobre el negocio y el fundamento de este asunto, para dejarnos de cuentos. Y sobre la amnistía de miles y miles de campesinos que están presos por producir amapola. En México tenemos de todas las clases de marihuana imaginable, pero también básicamente nos movemos alrededor de la amapola, para la creación de heroína, aparte de ser el lugar de cruce de la cocaína y otras drogas. Además de que ahora el narco de nuestro país controla buena parte del narco colombiano. Entonces es una transnacional, ya no de narcotráfico sino del crimen organizado.

Otro condicionamiento importante serán los acuerdos mineros y las concesiones del agua.

Las mineras no son dueñas de la tierra sino que tienen concesiones, y estamos hablando del 40% de la superficie de México. Pero al cambiarse la ley, las mineras, que son privadas y transnacionales, aparecen como poseedoras, entonces ellas dicen que son dueñas del 40 por ciento de un territorio de casi dos millones de kilómetros. Con esa cantidad impactante de concesiones uno podría imaginarse a México como un queso gruyere, escarbado por todos lados, repleto de cráteres lunares. También está concesionada toda el agua. Una semana antes de las elecciones, el presidente (Peña Nieto) privatizó todas las aguas profundas, aguas que no se restituyen por generaciones. Y que también buscan ser concesionadas para el fracking. Por eso las acciones están arriba y las mineras están especulando con un bien posible a futuro. Ese proceso de especulación deforma a todas las economías a nivel mundial, pero particularmente las economías que sufren esta deformación, con respecto a la condición de cómo se construyen los precios y demás cuestiones. Tenemos un gigantesco problema de cómo la financiarización de la economía nos trae deformaciones estructurales que nos impiden desarrollar.

Los proyectos de las mineras y las petroleras son proyectos de muerte, contaminan todo

En Argentina conocen perfectamente lo que significa la contaminación por este tipo de productos. La minería hoy requiere una cantidad de agua infinita para la explotación. Por eso la ley de privatización del agua va a ser derogada y va a ser sustituida por uno de los ejemplos más hermosos que existen de la auto-organización social alrededor de una ley, que se llama "ley de agua para la vida, agua para todos". Esta ley nace de un proceso donde todos los grupos ambientalistas se organizaron y, en un debate que duró cerca de tres años, construyeron una ley junto con las comunidades. Esto significa que es una ley que viene de abajo, y no de Morena.

¿En qué consiste esa ley?

Es una ley que nació de las comunidades y fue ofrecida a todos los grupos, a todos los partidos, a todas las organizaciones, y lo que se planteó fue colocar al agua primeramente para la vida, y no para la muerte, porque la minería es la muerte. Porque los proyectos de las mineras y las petroleras son proyectos de muerte, contaminan todo. Y el agua tiene que ser para todos, no agua para las trasnacionales. Y ese es el punto central.

El famoso extractivismo al que también adhirieron los gobiernos progresistas de Latinoamérica

Yo me autodefino como ambientalista, anti extractivista. Pertenezco al grupo de trabajo de CLACSO de Ecología política y extractivismo, y considero que el extractivismo objetiva al asunto y no lo subjetiva. Es decir, no lo coloca en quién puede parar eso. Decir que los gobiernos progresistas son extractivistas y que son iguales a los otros gobiernos, a mí no me dice nada, porque no me dice cómo los podemos parar. Y no es que yo no sea anti extractivista, pero ser un anti extractivista en abstracto no sirve. Hay que serlo en concreto. Es comunitarista, desde otros ángulos, donde creo que hay que combatir ese tipo de daño general, que sirve para nosotros, y que si no para las generaciones futuras va a ser terrorífico. ¿Tenemos la correlación de fuerzas para parar las concesiones a las mineras, para anularlas todas, para nacionalizar o directamente retirarlas? Lo que vamos hacer es revisar si las concesiones fueron hechas legalmente y no con términos corruptos. Revisaremos todos los contratos y todas las formas en que fueron realizados, y van a ir para atrás y van a ir a la cárcel los funcionarios. Vamos a ver si cumplen con toda la reglamentación, los estudios de impacto ambiental. La segunda medida que ya está anunciada tiene que ver con los impuestos. No puede ser que la industria minera en México solamente aporte un 7% como impuesto. Si no les cierra el negocio, que se vayan a otro lugar. Y la tercera decisión, que desde mi punto de vista es la más demoledora en términos generales, tiene que ver con los salarios de los trabajadores mineros, que tendrían que ser iguales a los salarios de los trabajadores mineros norteamericanos.

Me llamó mucho la atención La Poderosa ni bien la conocí, pero al participar en la Cumbre de Base en Porto Alegre dije ´esta es una pequeña internacional´

El cuarto punto tiene que ver con las áreas naturales protegidas, que en México abarcan cerca de un 10% del territorio nacional y que es una forma de privatización disfrazada por estatización de áreas protegidas. Lo curioso es que una buena parte de las concesiones mineras son en áreas naturales protegidas. Entonces, que no se burlen de nosotros. Vamos a aplicar las áreas naturales protegidas en serio. No más mineras en las áreas naturales protegidas. Esas áreas tienen que ser controladas comunitariamente. Por otra parte, México es un país históricamente minero, entonces no es lo mismo hablar de la minería en áreas nuevas donde la gente está defendiendo sus montañas que en zonas donde eso ya es tradición.

Yo creo que el de López Obrador será un gobierno respetuoso de las leyes, pero también respetuoso de los movimientos sociales, y de que las comunidades tienen que ser consultadas sí o sí. Gracias a la estructura agraria de México, los territorios agrarios están en manos de las comunidades. Más de la mitad del territorio nacional es territorio de propiedad social, y la propiedad social en México es imprescriptible. Es decir que no hay ninguna otra ley que esté por encima de la propiedad agraria, porque ésta es restitutoria de un derecho histórico de los pueblos. Le corresponderá entonces a las pequeñas constituciones locales cuando quieran mineras, y cuando no las quieran.

Escucharlo genera esperanzas para todo el continente. Más en estos momentos. Pero una pregunta brota: ¿Cómo harán para enfrentar, al mismo tiempo, a tantos enemigos y tan poderosos?

La cuestión del extractivismo, por ejemplo, no es transformable desde México y desde su propia lógica, sino que es latinoamericanista o no es. Es caribeña o no es. Es mundial o no es. No nos podemos proponer un cambio donde nada más gira alrededor de un país o de un ombligo. Es por eso que celebramos estos espacios de encuentro cómo fueron los de la Cumbre de Base aquí en Brasil, y movernos más en esta diversidad. La nuestra tendrá que ser una revolución o no será. Por eso es que sentimos que no tenemos margen de error. Y que esa revolución va a ser dentro del capitalismo, que es donde se construyen los sujetos revolucionarios. Yo no conozco otro lugar a donde se construyan. Estamos aquí, estamos en el mundo capitalista, y es aquí a donde se construyen los sujetos de la transformación. Yo respeto mucho cómo se van construyendo en los distintos lugares porque hay que entender a los procesos y su lógica. Y en México la gente quiere un gran cambio, y quiere que ese cambio sea profundo.

Tenemos que lograr que la gente no se vaya a la casa, y que la cultura de papá gobierno nos acabe jodiendo parte de lo que tengamos que hacer

Obrador, amparándose en la historia, dijo que México es un país constructor de cambios a través de las revoluciones. En la escuela también nos enseñan que nosotros somos productos de revoluciones. Y estamos más que conscientes que lo que se votó no fue un cambio cosmético, es decir que no fue un cambio de matiz, sino que tiene que ir a fondo. Creo que se encuentra en crisis la globalización excluyente. No es lo mismo entrar en el declive del neoliberalismo, que entrar en el momento de la crisis de la globalización excluyente, y de una crisis con características mundiales. Evidentemente el mundo se mueve entre contradicciones y nosotros nos vamos a mover entre contradicciones. Pero no nos vamos a salir de las calles, tenemos que movilizarnos. Al mismo tiempo pienso que no tenemos margen de error. Tenemos que ir al cambio, y el cambio está claro que no es con la gran correlación de fuerzas que logramos actualmente. Tiene que ser con una superior.

Pero nosotros tenemos que lograr que la gente no se vaya a la casa, y que la cultura de papá gobierno nos acabe jodiendo parte de lo que tengamos que hacer. Tenemos que evitar que la cultura institucionalista a la mexicana y burocrática nos acabe invadiendo y dominando en nuestros espíritus rebeldes que hoy tenemos a flor de piel. Pero gobernar, trabajar esto, entrar en una burocracia, efectivamente es una maquinaria que nos va destrozando. Tenemos que hacer los contrapesos para que este gobierno no vuelva a ser igual que los otros. Bajar nuestros salarios, eso ya nos va a hacer distintos. Pero no va a haber prebendas. Nuestro nuevo presidente no va a viajar en el avión más caro del mundo porque no podemos insultar a la gente. Por ahí es que vamos a ir en cosas concretas, construyendo. A mí me gusta el método de López Obrador cuando dice "llegaré tan lejos como quiera empujar el pueblo".

LA PODEROSA, "UNA PEQUEÑA INTERNACIONAL"

Conoció a La Poderosa en un congreso de CLACSO en Medellín. ¿Qué es esto?, se preguntó Luciano Concheiro con una edición de La Garganta entre las manos. “Me gustaba el golpe mediático. Me pareció revelador encontrarme con un grupo tan fresco que pensaba la política de otra manera, con otras búsquedas. Además eran divertidos y por momentos se tomaban la política en un sentido lúdico. Y, guardando las proporciones, veía paralelos con el zapatismo en muchas cuestiones y un movimiento con una fuerte raigambre de corte urbano popular que me llamaba mucho la atención. Pero al participar en la Cumbre de Base en Porto Alegre dije ´esta es una pequeña Internacional´. Y digo pequeña porque son 12 países, porque anuncia que va a ser muy grande, y con cientos y cientos de compañeros jóvenes con un espíritu que también llama la atención, porque en general la izquierda se mueve con mucha tristeza, con un fardo gigantesco, cargando derrotas y muertes. Y La Poderosa no sólo discute lo propio sino que se atreve a pensar para todos. En lo que respecta a la diversidad, y particularmente en la lucha de las mujeres -no solo hablo del feminismo sino de lo que he oído denominar como 'otros feminismos´ también-, plantea una lucha abiertamente anticapitalista. No solamente un problema de igualdad sino de una igualdad que requiere de una gran transformación, y esa gran transformación tiene que acabar con el sistema que le da sustento al patriarcado, que es el capitalismo. Son muchos encuentros y son muchos hermosísimos planteamientos de búsqueda y de una vuelta a utopías posibles. Encontrarse aquí un pensamiento estratégico de utopías es también muy importante. Y entramos en una sintonía de alegría desde México con estas alegrías que están ocurriendo también porque al futuro hay que re-encontrarlo y hay que reconstruirlo desde el ahora. Y a eso nos invita La Poderosa”.

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