“La música latinoamericana está en mi ADN”

por Estefanía Santoro
Fotos: Rodrigo Ruiz
21 de septiembre de 2023

Julieta Laso, una de las cantoras más destacadas del país, nos habla del camino artístico que la llevó a la música, su encuentro con el tango y su paso por la Fernández Fierro; también charlamos de su amor por el norte argentino, la actualidad política y la lucha del pueblo jujeño. 

Julieta Laso es de esas cantoras con una voz inconfundible y una impronta en el escenario que hace que no le puedas sacar los ojos de encima. La jerga del tango se le cuela cuando habla. “No tenía tiempo para otro berretín más”, dice, refiriéndose a la primera vez que se animó a cantar, después de no hallarse en la actuación, disciplina artística que estudió desde los nueve años. También tomó clases de percusión, cumbia y vallenato en Colombia. 

Sonríe cuando habla de sus mentores y mentoras; es una eterna agradecida a esxs que le abrieron paso al mundo del tango y que, con gran acierto, supieron fortalecer a una de las mejores voces del país. Julieta ya recibió dos premios Gardel y hoy bucea en nuevos ritmos, en su último disco se aleja del tango e interpreta canciones del folklore latinoamericano


Porteña y arrabalera: "Negra, vos tenés que cantar"

Se define como una chica de barrio. Nació en Boedo, también pasó por Paternal y Villa Luro. Aunque en casa familiar no se escuchaba tango, Julieta tiene desde chica pasión por la música. Cuenta que de pequeña una vez oyó a Tita Merello cantar y se enamoró. La imitaba y empezó a acercarse al tango cuando todavía era una adolescente. Confiesa que nunca imaginó que iba a convertirse en cantora. Solo entonaba y usaba su voz como un complemento para la actriz que deseaba ser. Una tanto desilusionada y sin poder alcanzar el éxito que quería, ingresó a un grupo de teatro antropológico, donde las cosas no se dieron como esperaba, eso la deprimió. En la última obra en la que participó el encargado de la dirección musical y cantautor uruguayo, Alejandro Balvis, la escuchó interpretar una canción y le dijo: "Negra, vos tenés que cantar".

Nahuel Rucio, compañero de Julieta en esa obra, la llevó a cantar la milonga Orsay. Allí conoció al pianista y compositor Julian Peralta, quien después de escucharla se acercó y le ofreció grabar algunos temas. 

"Me puse a estudiar porque no sabía cantar"

"A la semana siguiente aparecieron los muchachos del Cuarteto La Púa y empecé a ir a esa milonga todos los jueves. Me busqué una maestra de tango, que es Beatriz Muñoz, quien me acompaña desde hace más de 10 años, y me puse a estudiar porque yo no sabía cantar", cuenta Julieta recordando las largas noches de jueves que esperaba ansiosa a que el reloj marque las tres de la mañana, hora en la que empezaban las zapadas, para cantar el tema que tanto había practicado en la semana. 

 
ADN latinoamericano

En 2010 Julieta publicó su primer disco solista. En Tango Rante interpretó clásicos del tango y la milonga junto a un trío de guitarras. Durante cuatro años grabó discos sin ver un peso, algo que le sucede a muchxs artistas que trabajan de manera autogestiva, hasta que en 2013 la llamó Yuri Venturini, bandoneonista y músico de la Fernández Fierro, para que formara parte de la orquesta, lo que reconoce como una experiencia que la hizo crecer a pasos agigantados. 

En las giras con la Fernández Fierro, Julieta conoció a Aldo Enrique Asenjo Cubillos, más conocido como El Macha, cantautor y guitarrista chileno, líder de las bandas Chico Trujillo, La Floripondio y Bloque Depresivo, con quien forjó una hermandad. Durante el final de la pandemia, Macha la invitó a cantar con Bloque Depresivo, Julieta le dijo que su sueño era que él produzca uno de sus discos y así salió Pata de Perra, su nuevo álbum, en el que trabajaron durante tres años. En Pata de Perra Julieta se aleja del tango para sumergirse en el folklore latinoamericano donde, entre otros temas, interpreta una versión muy argenta de la famosa canción de Edith Piaf “Non, je ne regrette rien” (No me arrepiento). 

¿Cómo te sentiste con el cambio de género musical?
Lo tuve que trabajar bastante, pero la música latinoamericana está en mi ADN. El  vals peruano y toda esa música la canto desde hace años, está muy adentro mío, pertenece a mí universo, fue como encontrarme con una parte mía.

“Cuando me fui a Salta le dije a Yuri: ‘Nos volveremos a encontrar pronto y haremos un disco juntos’, y así sucedió el año pasado.

¿Qué planes tenés a corto plazo, después del lanzamiento del nuevo disco? 
Es un disco con el que quiero recorrer todo lo que se pueda de Latinoamérica, que es el continente que a mí más me interesa, y seguir por el camino del folklore latinoamericano. Este disco es algo que me hace muy bien y es todo lo contrario a Cabeza Negra,  que era telúrico y trágico, este disco es más danzarín y festivo. 

 
El Norte como norte

Su deseo de irse a vivir a Salta, junto a su pareja, la directora de cine y guionista Lucrecia Martel, la llevó a tener que abandonar ese gran amor que fue la orquesta y comenzar su carrera solista. En 2018 salió Martingala, su segundo disco, y tres años después vio la luz su tercer álbum de estudio titulado La Caldera. “Cuando me fui a Salta le dije a Yuri: ‘Nos volveremos a encontrar pronto y haremos un disco juntos’, y así sucedió el año pasado. Cabeza Negra  fue un reencuentro musical muy deseado con él", asegura.

¿Cómo elegís el repertorio de tus canciones?
En todos los discos busco que haya canciones nuevas de compositores de ahora, trabajo mucho con Lucio Mantel, Diego Bayardo, Lisandro Echevarría, temas de Palo Pandolfo, un montón de Lele Angeli y el Tape Rubín, también Leda Valladares. Siempre elijo junto al productor de cada disco canciones nuevas, clásicos o reversiones. Yuri tuvo unas ideas maravillosas para el repertorio de Cabeza Negra, hay una canción tremenda de Horacio Guaraní, quien fue muy ninguneado y por eso yo no tenía idea de la obra increíble que tiene como compositor. En el caso del disco Pata de Perra con Macha, él también propuso muchas canciones chilenas antiguas que yo no conocía. Además, me interesa mucho la parte política, siento que, por ejemplo, Cabeza Negra es un disco súper político y que las letras de las canciones también lo son.

Fuiste premiada con dos premios Gardel. ¿Qué sentís?
Es un reconocimiento muy hermoso, lo agradezco un montón, estoy muy feliz de que Cabeza Negra haya ganado ese premio porque es un disco atípico, un poco audaz en su formación y también por La Caldera. Son reconocimientos que ayudan al trabajo porque en esto es difícil sostenerse económicamente. Cualquier reconocimiento ayuda un poco a sostener proyectos solistas como el mío, donde hay un sacrificio muy grande y muchas veces no dan los números o te frustras un montón y tenés que seguir teniendo fuerzas.

Los reconocimientos que ayudan al trabajo porque en esto es difícil sostenerse económicamente

¿Con qué te encontraste cuando te fuiste a Salta? 
Siempre tuve un amor particular por el norte argentino, por todo eso que ahí sucede, por el contacto con las comunidades, vivir ahí me hace muy bien. Quisiera que sea más tiempo allá y no tanto acá, pero mi trabajo pasa mucho por Buenos Aires. Estoy feliz por la diversidad cultural que hay, la Mariana Carrizo, que es una gran amiga, me lleva por los festivales de folklore que me enloquecen. Hubiese querido nacer en provincia, no en Buenos Aires. 

Estuviste acompañando la lucha del pueblo jujeño. ¿Que reflexión hacés después de tantos meses de resistencia?
Sí, es muy triste lo que está pasando. Noto mucho el porteñocentrismo que hay, que es obvio, siempre fue así, pero lo veo mucho más cada vez que vuelvo. Cuando estás allá las noticias hablan de acá y allá todos saben qué pasa acá, pero acá nadie sabe qué pasa en Jujuy. Yo estoy muy atenta a todo lo que está pasando en Jujuy. Hay un blindaje mediático muy grande y siento que es muy poco lo que puedo hacer. En principio, lo que hago es visibilizar ciertas cosas que, por el colonialismo y el enorme racismo que tiene este país, no se quieren ver. Acá hay un racismo que está solapado.

¿Estuviste en las protestas?
Estuve en el corte de Purmamarca justo cuando desalojó la policía de  (Gerardo) Morales y prendieron fuego toda la mercadería que tenían las comunidades. Es muy fuerte escuchar la determinación que tienen, creo que hay que aprender un montón de ellos y acompañar como se pueda, aun sabiendo que el Tercer Malón sigue en Buenos Aires y parecería que a nadie le importa. Estamos en una época realmente muy difícil de transitar. 

¿Qué pensás del momento político que estamos viviendo con el avance de la ultraderecha? 
Estoy amargada, es difícil mantenerse distante de lo que está pasando, es imposible. Entiendo el enojo de la gente, yo también estoy enojada, pero no voto a Milei por eso, voto a la izquierda. Sinceramente no me esperaba esos resultados de las elecciones, pero ese enojo es totalmente entendible. Sé que esto es transversal, está pasando en todo el país.

Yo no quiero tirar unos mensajes de mierda tampoco, perdón, pero no estoy en un momento optimista. Siento que va a haber que salir a la calle más que antes. Siento que se está derrumbando un velo de las clases medias y que todavía tarda en llegar la información de que está todo podrido. Creo que nadie está de acuerdo en que este gobierno tiene que seguir, mucho menos que vuelva el macrismo . Ojalá todos votáramos a la izquierda, pero no va a pasar. 

¿Hablaste con personas del norte sobre las elecciones?
Sé que muchas comunidades votaron a Milei y también sé que está muy difícil salir a militar, pero tenemos que volver a las calles porque si no está esa cosa de hacerle el juego a la derecha que es 'de esto no hay que hablar, de Jujuy tampoco y del FMI tampoco porque le hacés el juego a la derecha'; y bueno, mirá a dónde estamos ahora. Además de enojada, estoy angustiada porque la realidad es dura. Se habla de defender los derechos cuando está todo el mundo con dos trabajos, todo informal, aumenta todo, pero no suben los salarios… ¿Cuáles son los derechos de los que hablan?

El negro es el color con el que Julieta se viste arriba y abajo del escenario. Negro, como su cabellera. Durante la entrevista, juega con un rodete improvisado y se queja de los días de humedad. Se suelta el pelo, lo mueve de un lado a otro, lo vuelve a atar; despliega una sensualidad que, tal vez, desconoce. Y nada de berretines, nos regala una sonrisa más. 

Julieta Laso se presenta el 28 de septiembre en el Torcuato Tasso (Defensa 1575 - CABA)