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"En Bolivia tenemos dos pandemias: la dictadura y el coronavirus"

El Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) realizó una entrevista colaborativa al presidente depuesto de Bolivia, Evo Morales, acerca del hambre que sufre su pueblo durante la cuarentena.

El presidente depuesto del Estado Plurinacional de Bolivia fue entrevistado por Lucas Molinari desde el Estudio Patrick Rice de la FM Radio Gráfica 89.3, a la vez que respondió preguntas de Gabriela Fiochetta (Radio La Mosquitera, Mendoza), Pepe Frutos (Centro de Producción Informativa, Rosario), Daniel Romero (Radio Integración Boliviana, La Plata) y Maitén Cañicul (FM Pocahullo, San Martín de los Andes), comunicadores de emisoras que integran FARCO.

–Vayamos al coronavirus y lo que está pasando en Bolivia. ¿Cuál es tu balance de la situación?. Según las cifras, es un país al que no le está yendo mal. ¿Tendrá algo que ver con la gestión que encabezaste durante 13 años?

En Bolivia tenemos dos pandemias, la dictadura y el coronavirus. Según la información que recibo permanentemente de algunos dirigentes, de algunas autoridades, evidentemente hay un plan, pero un plan que todavía no puede entender y atender al pueblo boliviano.

La pandemia de la dictadura mata de hambre y el coronavirus mata de enfermedades. Quisiéramos una cuarentena sin hambre, quisiéramos que las Fuerzas Armadas, la Policía, sirvan – al pueblo – y no repriman.

Cada día se escucha a la cárcel a alguna gente que no respeta la cuarentena. Nuestra recomendación es respetar la cuarentena, la presencia del Estado para resolver los problemas económicos. El 70 por ciento de la población vive del día al día, de la venta del día. Hay tantas formas de estar presente. Sin embargo, escucho y me informan, jóvenes que se organizan voluntariamente, planifican. Nos faltan algunos hermanos que donan alimentos para que puedan planificar o hacer ollas populares. Hace dos semanas había pedido las Fuerzas Armadas para hacer ollas comunes en barrios populares. Una vez nos faltó agua en la ciudad de La Paz, la gente salió a reclamar, por supuesto, pero se uso a las Fuerzas Armadas para que puedan repartir agua casa por casa, y esos meses no cobramos tarifa de consumo de agua potable. Hay tantas formas de utilizarlas para el bien del pueblo.

“La pandemia de la dictadura mata de hambre y el coronavirus mata de enfermedades”

Los bancos muy pocos están abiertos. Hay colas y colas desde las dos, tres, cuatro  de la mañana para poder cobrar los bonos. La semana pasada un hermano falleció en la calle y eso levantó mucha preocupación. Creo que no hay una buena atención para enfrentar la pandemia que soporta el mundo entero.

–Y además esto se va a agravar, que es la gran preocupación, porque el restablecimiento de la democracia parece que va a tener que esperar.

Estos momentos no son tiempos para debatir el tema político electoral. Es tiempo de enfrentar la pandemia. Hay movimientos sociales que empezamos a compartir lo poco que teníamos. No somos millonarios pero somos solidarios. Y compartir lo poco que tenemos con el vecino, con la comunidad, empieza a sentirse desde la zona del trópico de Cochabamba. Ayer mis hermanos del trópico, del cual todavía soy dirigente, me informaron que están saliendo con frutas, naranja y plátano especialmente, hacia Pisiga, y donde lamentablemente el gobierno de facto no deja entrar a su tierra, a su Patria, a los bolivianos.

Traen por avión de Estados Unidos a la gente que tiene plata, pero a la gente que viene por tierra no la dejan entrar. Los humildes que va a trabajar a Chile de jornaleros, ahora que se paralizó todo, vuelven y no los ‘pueden entrar. No se entiende. Es falta de visión humana, solidaria, de parte del gobierno. Hay tantas formas de resolver ese problema. Por ejemplo, han dispuesto un avión de Chile hacia Santa Cruz, y cuando llegaron allá se quedaron en hoteles haciendo cuarentena.

–Hay como una cuestión clasista, se repatria a cierto sector social pero a los jornaleros no.

Exactamente, los jornaleros no tienen ningún derecho. La presidenta que se ha autoproclamado decía en una entrevista ‘Los salvajes no pueden volver al poder’. Lo leí en un periódico de acá, en Argentina. La gente humilde, la gente pobre, los movimientos sociales, especialmente el movimiento indígena, para la dictadura somos salvajes. Eso es histórico, viene desde la colonia, desde la república. Todavía hay grupos que piensan así. Si somos salvajes entonces no nos dan importancia.

–Frente a la diversidad de los gobiernos latinoamericanos, en algunos casos, antidemocráticos, como el actual de Bolivia ¿Cuál considera que debe ser el rol de los Estados y cuál el de las organizaciones sociales para enfrentar la pandemia?

En el caso boliviano necesitamos un Estado legítimo y legal. Un Estado fuerte, que permita tener buenas relaciones con los movimientos sociales. En mi experiencia de 14 años, hemos estado coordinando con todos los sectores sociales. El primer martes de cada mes teníamos una reunión para la coordinación de trabajo, revisar.

Escuchar y atender. Aunque las demandas siempre son sagradas de algunos sectores, inatendibles. Hasta hay demandas indeseables para otros sectores sociales. Pero cuando se explica con la verdad y con la transparencia, porque la demanda tiene que estar sujeto a la inversión, el pueblo entiende.

En Bolivia en vez de estar militares por cien deben haber médicos, casa por casa, haciendo las pruebas, y no tenemos eso. Necesitamos también una coordinación de carácter internacional. Necesitamos a UNASUR, una reunión de emergencia de los 12 países para ver cómo vamos a enfrentar conjuntamente y cómo podemos  adquirir equipos de bioseguridad, insumos, o compartir lo que tenemos entre países de la UNASUR. Lamentablemente bajo la manipulación de Estados Unidos nos han desosado UNASUR. Y crearon grupo Lima, que solo viene para destrozar a la revolución bolivariana de Venezuela, atacar a maduro y aplicar intervenciones.

–El presidente Alberto Fernández dijo en varias oportunidades que esta pandemia va a marcar un antes y un después para el mundo y para América Latina. También dijo que habrá que barajar y dar de nuevo. ¿Qué posibilidades se abren para nuestra Patria Grande y qué cambios que van a ser más necesarios que nunca para nuestros países?

El mundo ha cambiado con esta pandemia, y para América Latina que bueno sería conjuntamente, rápido dónde está la UNASUR,  pedir la condonación de la deuda externa o por lo menos cierta moratoria. En Bolivia cada año tenemos que pagar en intereses, y el capital como 700 millones de dólares. Si nos esperará dos años, tendríamos como 1500 millones de dólares. Sería la mejor forma de inyectar pos cuarentena o pos coronavirus, porque no es solo una cuestión de vida también es una cuestión económica. Entonces ahí necesitamos América Latina unida para, conjuntamente, negociar con estas instituciones financieras, porque el mundo ha cambiado. Ahora ¿Cómo cambiar? Lo más importante en estos tiempos es solidaridad, complementariedad, es el tema de salud.

La salud es un derecho  humano. La vida no es una mercancía, cómo plantearnos de acá en poco tiempo terminar con las clínicas privadas. En Bolivia nos hemos planteado, por lo menos temporalmente, estatizar las clínicas privadas para enfrentar coronavirus. Estados Unidos es el país que más contagiados tiene en el mundo, más muertos por día. Eso demuestra que la privatización de la salud no es la solución cuando se presenta esta clase de pandemia. Habrá a preguntarse de acá a poco tiempo de dónde viene, por qué viene, para qué viene. ¿Es una guerra biológica o económica? Se verá oportunamente.

–Hay diferentes hipótesis de donde viene todo esto. ¿Te aferrás a alguna idea? ¿Cuál es tu pensamiento? 

Estoy pensando que es una guerra biológica y económica. No estoy seguro, oportunamente se informará. Después de que va pasando el tiempo, la información de la CIA siempre sale a la opinión pública pero por ahora tenemos la obligación de enfrentar esta pandemia de manera conjunta y solidaria a nivel mundial.

–Claro, ahí la discusión sería cómo lanza algo Estados Unidos que lo está afectando tanto.

Yo solo quiero decirles que en la política del nuevo orden mundial planificaron la reducción de la población innecesaria. Eso quiere decir que las personas de tercera edad son una carga para el sistema capitalista. Los discapacitados y sobre todo la gente humilde, por la mala alimentación, no están preparados para resistir esta clase de pandemia. Este tema de la planificación de la reducción de la población innecesaria es de conocimiento público. Hace pensar profundamente en lo que está pasando en el mundo. Será debate una vez que aparezcan las vacunas de prevención sobre esta pandemia.

–Evo hablaste de Venezuela, y la cabeza de Nicolás Maduro tiene precio. Se la han puesto a los gringos y lo acusan de narcotraficante. Esto lo han hecho con vos en otros momentos. ¿Pensás que es posible la invasión a Venezuela? Sabemos que cuando les va mal en la economía, la industria bélica es siempre una oportunidad para reactivar económicamente.

Comparto perfectamente su opinión. Cuando le va mal a cualquier presidente en su país, busca intervenir otro, para distraer o para parecer fuerte ante su pueblo. Ahora que tiene tantos muertos, fábrica como detener al hermano Nicolás Maduro. Pone 15 millones de dólares por su detención, por su captura. No se si es para distraer, una operación psicológica, un bloqueo o una intervención. Pero saludo las palabras de Naciones Unidas, del Papa Francisco  defendiendo la vida, la soberanía, la dignidad. En vez de invertir en semejante movilización, el presidente de Estados Unidos ese recurso debe invertirlo para atender familias, personas, miles de contagiados.

–Desde tu conocimiento ¿Ves posible este paso de Estados Unidos, sabiendo que Venezuela tiene el respaldo de Rusia y de China? ¿Por qué sería un desastre para nuestra región?

Por supuesto, una de las proclamas de CELAC era una región con paz, y la responsabilidad que tenemos en cómo avanzar en justicia social. Solo se va a garantizar la paz con justicia social. Una región sin conflictos armados, y todos hicimos el esfuerzo para acabar con los conflictos armados en Colombia, a la cabeza de Cuba, Venezuela. No se puede tener ahora una intervención, es otra vez tener un conflicto armado en un país sudamericano.

Detrás de cualquier intervención, golpe de Estado o derechización del gobierno de Venezuela está el petróleo, como siempre. Antes, durante la colonia, con los repartos imperiales. Después, con las transnacionales y, cuando los pueblos se liberan, con intervenciones militares para adueñarse de nuestros recursos naturales. Y para eso que nos hacían, planificaban como dividirnos. Dividirnos para dominarnos. y dominarnos para saquear nuestros recursos naturales. La historia se repite. Por eso toda nuestra solidaridad, nuestro apoyo al hermano Maduro y a todo el pueblo venezolano revolucionario.

–Los que tenemos más de 40 años conocemos las luchas, ¿no inculcaron esas convicciones a sus hijos en Bolivia? Porque los jóvenes parecen mudos espectadores soportando tanta injusticia de un gobierno usurpador golpista.

Debo reconocer nuestras debilidades. No socializamos los resultados que hemos tenido en la reducción de la pobreza, de la desigualdad, los resultados que hemos tenido en la parte económica. Cuando llegamos al gobierno el PBI era de 9 mil millones de dólares, y dejamos con 41 millones de dólares del Producto Interno Bruto en corto tiempo. También los dirigentes sindicales, los distintos sectores, decían que las reuniones no eran tanto socialización, información de los resultados, sino una lucha, una pelea por las obras, por los proyectos o por los cargos. Pero este golpe,  la derecha con la dictadura en el gobierno, esta permitiendo mayores lecciones para nuevas generaciones. Las generaciones se dan cuenta. Las juventudes más organizadas, movilizadas, automáticamente comparten con las familias humildes que no tienen para comer, porque hay familias que viven de la venta del día.

–Es decir que sos optimista hacia adelante, Evo

Sí, hay mucha reflexión. Algunos que votaron por la derecha me dicen ‘nos hemos equivocado hermano Evo’. Inclusive, no faltan los resentidos. Eso es un grave error cuando tenés un proyecto político de liberación, tenés un programa de pueblo a pueblo, porque en el programa debatíamos con todos los movimientos sociales, incluidos los empresarios privados. Por constitución tenemos una economía plural. Nuestra gestión encabeza la inversión acompañada por el sector privado pero también asociativos, empresas comunitarias, cuentapropistas.

–¿Cuáles son sus reflexiones acerca de los alcances y topes de la relación Estado y pueblos originarios? ¿Y cuál es su lectura sobre la invisibilización de este debate en todo el continente, puntualizando que aquí, en Argentina, no hemos podido tener aún el debate acerca de un Estado plurinacional?

Yo vengo de la lucha comunal de un sector importante como el trópico cochabambino. Eso ha sido una escuela para estar permanentemente con los movimientos sociales. Ese sector era, como estaba la base militar de Estados Unidos, de profunda reflexión. Evidentemente defendemos la hoja de coca es su estado neutral. Defender la hoja de coca es defender el alimento, el medicamento. Nunca hemos defendido la cocaína. Y ese pretexto de la lucha contra el narcotráfico por la base militar tenía una geopolítica de Estados Unidos. Eso lo he visto de cerca como dirigente. Ahí nos juntamos.

Primero unimos a los movimientos originarios de todo Bolivia, llamado pacto de unidad. Con ellos empezamos a impulsar este instrumento político MAS PST, y después nos juntamos con todos los dirigentes de la central obrera boliviana. Y la reversión Estado pueblo. En América Latina los representantes de la social son los movimientos sociales . En Europa son las ONGs, las fundaciones. En Estados Unidos, el Congreso. En Estados Unidos, para la política capitalista, los movimientos sociales somos terroristas.

“Para la política capitalista, los movimientos sociales somos terroristas”

Es importante debatir un programa que venga del pueblo. No siempre todo se puede atender. Pero cuando se explica con sinceridad sobre los pactos económicos, siempre te entienden esperando también algunas reivindicaciones. Ahora evidentemente quisiera una América plurinacional, tenemos tanta diversidad. Es una riqueza esa diversidad que tenemos en América Latina. Cada país tiene su propia particularidad, y en algunos países el movimiento indígena deshizo, durante la colonia, la república, y hubo exterminio. Los europeos, especialmente los ingleses, venían a sudamérica a divertirse ¿Y cómo se divertían? Matando al indígena como a palomas.

En el año 1992, justo a 500 años de la resistencia indígena popular, dijimos de la resistencia a la toma del poder, y en Bolivia hemos cumplido con ese mandato de un encuentro continental. Recuperamos el poder político y ahora viene ese golpe. Estoy seguro que pronto vamos a recuperar la democracia, la patria y nuestro proceso de cambio en Bolivia.

–Hubo símbolos del golpe de estado el año pasado. Uno fue incendiar la whipala y también la biblia en mano. Ahora, uno no puede dejar de pensar, y pasó este domingo de pascuas, que hubo una carta a los movimientos sociales del Papa Francisco, que recordaba el encuentro del 2015 en el que estuvo con vos y donde pidió perdón en nombre de la iglesia a los pueblos originarios. ¿Qué reflexión tenés? Porque esto ha pasado en tan solo en cuatro años ¿Podemos pensar que el golpe de estado y todo el simbolismo es también una respuesta a esa presencia del Papa y a lo que significa a nivel mundial?

Creo que sí. Nuevamente quiero ratificar, está ligado a un tema político, económico y cultural. Cuando el capitalismo roba al pueblo se llama negocio, cuando los pueblos defienden sus derechos, sus recursos naturales, a eso lo llaman violencia. Y esa planificación ahora la estamos informando. El golpe de Estado lo tenían preparado desde el 2018 financiado por Estados Unidos. Y repito. Bajo una planificación con grupos y financiamiento.

“El golpe ha sido al indio, al modelo económico y al litio”

Los constructores en Bolivia ganan como 120 bolivianos día, pero para cortar calle pagaban 300 bolivianos. Y los obreros, los constructores, los albañiles preferían irse a ganar 300 bolivianos a 120. Mucha plata. Hay responsable de cada grupo en cada distrito de la ciudad para cortar calles, para no dejar trabajar, dejar salir. Aquí el golpe ha sido al indio, al modelo económico y al litio. Nosotros con nuestro modelo económico hemos demostrado que otra Bolivia sin Cuenta del Milenio de Estados Unidos, sin el Fondo Monetario Internacional. Estados Unidos no tiene una competencia de un modelo económico alterno al sistema capitalista. Entonces ahí viene atacando de frente a las hermanas de pollera, a los símbolos. El hermano Papa pidió perdón, la iglesia en el pasado era instrumento de dominación. Usar la biblia contra la familia, para matar, para mentir y para robar es algo indigno. Eso es lo que ha pasado y nos sirve para una profunda reflexión, y que eso también nos permita organizarnos mejor con las democracias, con nuestra patrias y sobre todo con la justicia social.