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Un corazón lleno de basura

por Agustín Colombo
21 de junio de 2017

Definido como el último disco conceptual del rock, OK Computer cumple 20 años. Algunos recuerdos de la obra que consagró a Radiohead, liberó a Thom Yorke y que actuó como una profecía de un mundo cada vez más hostil. Una profecía que nadie escuchó.

Es el verano de 1998 y Paranoid Android suena en el estéreo de un Opel K 180 que avanza sobre la rambla de Piriápolis. El auto es viejo, pero los parlantes no. Yo voy atrás, con la cabeza sobre la luneta, cuando la canción da ese giro repentino de euforia a depresión: la voz de Thom Yorke empieza a resquebrajarse y algo me advierte de que lo que escucho es distinto a todo lo que había escuchado.

–Llueve sobre mí. Desde muy alto, llueve sobre mí –canta el líder de Radiohead.

Y mientras su voz, cada vez más angustiosa, se pierde en el cielo uruguayo, en ese cielo que sólo puedo ver desde la luneta del Opel, yo me pregunto: ¿qué carajo está pasando con esta canción? ¿Quién es este tipo?

En todo este tiempo, casi dos décadas, pude comprobar que lo que me pasó en aquel verano adolescente, le pasó a muchos. Porque nosotros, la generación que no es ni analógica ni nativa digital, la que llegó tarde a Nirvana, tuvo su Nevermind en OK Computer, la obra cumbre de Radiohead que en estos días está cumpliendo 20 años.

Si algo vino a dejarnos Radiohead –además de su profuso y mágico repertorio de canciones– es la comprobación de que todavía hay tiempo para hacer historia. Los doce temas que componen este disco lo demuestran. Y todo lo que está sucediendo en Europa en estos días, dos décadas después, también: de repente, muchas paredes de Londres y de otras capitales aparecen empapeladas con palabras y frases alusivas al disco y al mundo. Frases como ésta:

Menos contacto entre ricos y pobres / Más hostilidad hacia los pobres / Más industrias que explotan el miedo / Más leyes que explotan el miedo / Más miedo en los medios / Más miedo público / Más seguridad privada / Menos participación política / Peores políticos / MÁS MIEDO

Yorke, Jonny Greenwood (el pilar musical del grupo), su hermano Colin, Ed O’Brien y Phil Selway son noticia por el anuncio de OKNOTOK, una reedición homenaje que incluye tres temas inéditos que habían quedado descartados en el 97, y también porque muchos quieren que expliquen lo inexplicable: por qué ese disco logró instalarse como una pieza imprescindible del rock moderno.

Se refiere a abrazar el futuro, a estar aterrado del futuro, de nuestro futuro, del de todos. Tiene que ver con estar parado en una habitación con todos estos aparatos apagándose y todas estas máquinas y computadores...y el sonido que eso hace”, ensayó alguna vez Yorke, un antihéroe de un metro sesenta y seis, con parálisis facial y que escribía las letras de este disco, según le contó a Rolling Stone en estas semanas, mientras “los fantasmas le hablaban cuando dormía”.

Yorke no buscaba la gloria con OK Computer: buscaba salvarse. Salir de su laberinto esquizofrénico.

Los críticos dicen que con ese disco, Radiohead se consagró para siempre. Algunos incluso lo consideran el primer disco del siglo XXI –a pesar de que es de 1997–; otros lo definen como el “último disco conceptual” del rock. Seguramente, con esa voz dulce y melodramática, con ese falsete inconfundible, Yorke los mandaría a la mierda a todos.

Pero la liberación de Yorke y la consagración de Radiohead no pudieron salvar al mundo. ¿Cambió algo en estos 20 años? Absolutamente nada.

Y ahí, entonces, es cuando la obra se hace más grande. Porque OK Computer no sólo cautiva por su arte y por su música, sino porque fue una profecía que ninguno de nosotros supo o quiso escuchar verdaderamente. Una advertencia lanzada hace dos décadas y luego comprobada, letra por letra, canción por canción: vivimos cada vez peor, cada vez más apurados, cada vez más apretados, con trabajos que nos matan lentamente y bajo la hipnotización de máquinas que nos gobiernan cuerpos y mentes. Máquinas que eran incipientes en 1997, o que ni siquiera existían, pero que Yorke, Greenwood y los demás integrantes del grupo las imaginaron, con una sensibilidad que les permitió hacer lecturas más allá de la coyuntura.

 

El más vacío de los sentimientos / personas decepcionadas que se aferran a botellas / aplastado como un bicho en el suelo

Con letra kafkiana, Let Down –como también No surprises, de donde surge el título de esta nota-- produce una doble sensación: en una melodía hermosa, casi de cuna, Yorke suelta una letra angustiante, estremecedora. Ese doble registro es una manera de entender el disco: hay tristeza, pero esa tristeza tiene una estética, un arte y un ritmo opuesto.

“Mi paranoia era más por la forma en que la gente se relacionaba. Sólo usé terminología tecnológica para expresarme. Era una forma de reconectarme con otros seres humanos cuando estaba permanentemente en tránsito”, dijo Yorke.

La letra de Airbag, el primer tema del disco, va en ese sentido: transcurre en un choque de autos, acaso una metáfora de un choque de mundos, de personas o de ideas. Quizás un capítulo más de los fantasmas que veía Yorke en sus noches: la sensación de estar asfixiado, ahogado, pero finalmente respirando.

OK Computer tiene existencialismo. Es, en rigor, un disco existencialista. Pero también con una clara perspectiva política, que Radiohead vuelca entre los acordes sampleados de Electroingeniering, cuando Yorke cuestiona el voodo economics (una de las medidas económicas de Ronald Reagan, que aumentaba el poder del mercado por sobre el del Estado), el rol represivo de la policía y la intromisión del FMI.

Pero si el disco es una crítica despiadada al mundo, pero sobre todo al ser humano, en The Tourist, el último tema, Yorke y Radiohead sueltan un mensaje, otra de las tantas súplicas, que parece lineal pero no lo es.

–Idiota, anda más despacio –pide Yorke.

Por qué el final, lento o rápido, siempre llega.