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El "Obelisco" de Mataderos: la lucha de Barrio Naón contra el avance inmobiliario

por Revista Cítrica
21 de enero de 2026

Vecinxs del histórico pulmón residencial de la Ciudad de Buenos Aires denuncian que el Código Urbanístico amenaza la identidad de su barrio. Tras lograr frenar judicialmente una torre de 15 pisos, impulsan un proyecto de ley para proteger sus casas bajas y evitar el colapso de los servicios.

Barrio Naón no es cualquier rincón de Mataderos. Conocido como la "perlita del sur", este trazado de calles tranquilas y veredas anchas se destaca por un paisaje que escasea en la Ciudad de Buenos Aires: cuatro plazas en menos de veinte cuadras y una arquitectura uniforme de casas bajas con techos de tejas a dos aguas. Sin embargo, detrás de esa calma, se libra una batalla que ya lleva más de siete años.

Claudia Ferreyra Pardo, vecina nacida y criada en el barrio, es una de las referentes de esta resistencia. En diálogo con la Revista Citrica, relata cómo el avance inmobiliario, amparado en los cambios del Código Urbanístico (CUR), puso en jaque la infraestructura y la idiosincrasia de su comunidad.

El origen: entre Vialidad y maquetas ocultas

El conflicto comenzó entre 2017 y 2018. Lxs vecinxs notaron movimientos inusuales en el predio de Vialidad Nacional, una manzana estratégica delimitada por Emilio Castro, General Paz, Saladillo y Ercilla. "Nos enteramos por los trabajadores de Vialidad que cortaban la calle porque los querían trasladar. El plan era desguazar el lugar para construir edificios de 20 pisos", recuerda Claudia.

La sorpresa fue mayor cuando lxs vecinxs llegaron a la Legislatura y se encontraron con que el proyecto no era solo un rumor: "Había hasta una maqueta armada con los edificios. El negocio venía planeado desde hacía años". En aquel entonces, la movilización vecinal logró frenar el traslado, pero el cambio de normativa a fines de 2018 dejó la puerta abierta: dos manzanas quedaron con habilitación para alturas máximas.

Vivir en alerta: cloacas, agua y cortes de luz

Para lxs vecinxs de Barrio Naón, el rechazo a las torres no es un capricho estético, sino una cuestión de supervivencia urbana. El barrio ya sufre las consecuencias de una infraestructura obsoleta. "No es que no queremos el progreso. Es que no se puede sostener. Nuestra red cloacal es deficiente y la mayoría de los vecinos tenemos bomba porque no hay presión de agua", explica Ferreyra Pardo.

Los antecedentes son preocupantes: hace tres años, el barrio estuvo diez días sin suministro eléctrico, lo que derivó en cortes de protesta en General Paz y Emilio Castro. "Si hoy no tenemos servicios básicos garantizados, ¿qué va a pasar cuando sumen miles de nuevos vecinos en edificios de gran magnitud?", cuestiona la vecina.

El "Obelisco" y el amparo judicial

Tras un período de relativa calma, la amenaza se materializó en 2024. Al amparo del código anterior, se iniciaron demoliciones para construir lo que lxs vecinxs describen como un "Obelisco": una torre de 15 pisos en medio de una cuadra de casas bajas.

"Nadie lo podía creer. Verlo hizo que la gente reaccionara", cuenta Claudia. La respuesta fue inmediata: reactivaron redes sociales, organizaron grupos de WhatsApp y, lo más importante, recurrieron a la Justicia. En noviembre pasado, lograron que un amparo detuviera la obra. Según denuncian, la construcción incluso habría afectado napas freáticas, extrayendo agua de forma irregular durante meses.

Un proyecto de ley para salvar la "identidad"

Lejos de quedarse solo en la protesta, lxs vecinxs, con el apoyo de legisladores como Claudia Neira y Manuel Socías, están impulsando un proyecto de ley propio para proteger el barrio con tres puntos claves: Limitar la altura, es decir, que no se permitan construcciones de más de tres pisos; resguardar los espacios verdes para roteger las plazas que definen al barrio y frenar obras de "relevante efecto" lo que significaría anular permisos para torres que no cuentan con estudios de impacto ambiental ni audiencias públicas previas.

"Queremos mantener la idiosincrasia. En este barrio nos conocemos todos, nos saludamos", dice Claudia con nostalgia y firmeza. "No queremos ser Caballito, ni queremos ser Villa Luro, que también era de casas bajas y hoy está irreconocible. Queremos que Barrio Naón siga siendo ese lugar hermoso donde nacimos".

Con el inicio del año legislativo, lxs vecinxs prometen volver a los despachos para que su proyecto se convierta en ley y el "progreso" deje de ser sinónimo de destrucción de la identidad barrial.