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Despedida y amenazada por criticar a Manzur

por Revista Cítrica
Fotos: Mariana Leder Kremer Hernández
09 de marzo de 2019

Fernanda Fernández, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, fue despedida del Ministerio de Desarrollo Social. Denuncia al gobernador de Tucumán por “persecución política y discriminación”.

Me amenazaron, me pegaron carteles en mi casa, me rompieron la puerta y ahora me despiden sin ningún tipo de argumento. Las presiones venían de antes, no sólo para que apoyemos la gestión de Manzur, sino por el papel que cumplo como vinculante dentro de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. 

Soy trabajadora tercerizada dentro un programa de políticas alimentarias del Ministerio de Desarrollo Social, los contratos son renovables automáticamente mediante evaluación técnica y había pasado mis cuatro evaluaciones de manera favorable. Sin embargo fui la única que desvincularon, en un programa que está tomando mucha más gente este año. Además, me dijeron en la cara que la decisión era de ‘más arriba’.

Este miércoles a la mañana, junto a otras compañeras, en Comodoro Py presentamos una denuncia directa en contra de Manzur y toda la cartera sanitaria por el caso de Lucía. El año pasado también había hecho presentaciones en contra del gobierno de Manzur, haciéndolo responsable de cualquier cosa que me pasara, porque con la entrada del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo a las cámaras me empezaron a amenazar, pegaban carteles en la puerta mi casa que decían ‘fuera aborteras, Sí a la vida, muéranse lesbianas'. Hasta me rompieron la puerta. Por eso me tuve que mudar. 

La persecución siempre estuvo, sobre todo a las que éramos militantes de la Campaña, nos decían que para mantener la fuente de trabajo también había que militar para la gestión de Manzur. El enojo también fue por las declaraciones públicas que hicimos, por eso consideramos que todo esto configura una persecución política, ideológica y discriminatoria. 

Me amenazaron, me pegaron carteles en mi casa, me rompieron la puerta y ahora me despiden sin ningún tipo de argumento

Es muy difícil convivir con los antiderechos en Tucumán. Es una puja constante para que no nos quiten derechos. Están enquistados en muchísimas estructuras de poder. La Legislatura es un lobby antiderecho permanente. Durante el año pasado intentaron imponer una ley que violaba la Constitución y tratados internacionales y que no le garantizaba a las mujeres el ILE. También tenemos un Concejo que no sólo intentó impedir la ILE, sino también la ESI en las escuelas de capital. Tienen muchas instituciones que funcionan a su favor. A nosotras, como movimiento, nos fortalece mucha la movilización que tenemos. La presión callejera se ha vuelto fundamental.

Tucumán es la única provincia que sigue teniendo materias confesionales en escuelas públicas y privadas. Es la misma que no adhiere hace 16 años al Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable. 

Son solo ejemplos de cómo operan, no solo los sectores conservadores sino los antiderechos en alianza con la cúpula religiosa. En el Tedeum del año pasado también se instó a senadores y diputados que voten en contra de la ley del Aborto. Todas las mañanas es levantarte en una provincia que intenta cercenar derechos. 

Los antiderechos, aliados con los sectores conservadores y reaccionarios de la provincia, están en todos lados. En los hospitales son los que persiguen a las mujeres, no le brindan información completa a las pacientes, no sólo para que puedan acceder a un ILE sino ni siquiera a una ligadura tubaria. Son los no les toman las denuncias o se burlan de la mujeres que van a relatar hechos de violencia a las comisarías. 

Me dijeron en la cara que la decisión era de ‘más arriba’

Y todo esto no es solamente en materia de salud sexual y reproducción responsable, sino también contra las compañeras trans y el movimiento LGBTQ en general, que sigue siendo hostigado más allá de que haya leyes que contemplen la identidad, que permitan el matrimonio igualitario. Pero en Tucumán hay una aceptación social muy lenta. 

En cuanto a la Campaña sí hemos tenido un salto cualitativo y cuantitativo gracias a todo el debate que se dio el año pasado en el Congreso. Esto nos ha permitido una gran llegada a la población, sin tener una persiana y  un bloqueo de información, ya que los medios y los canales de televisión responden a la gestión, que no permitía que se visibilice. Sin embargo a las sesiones se podían acceder por otros canales. Había otra forma de ser parte del debate. 

Es una provincia complicada. Esa es la dificultad que transitamos todos los días pero seguimos y seguiremos dándole batalla. Porque creemos que si no le damos batalla, no estamos unidas y no mostramos un movimiento más fuerte,  nos van a faltar más derechos de lo que nos faltan hoy en día”.