La pelea de un centro de día contra el ajuste y la crueldad
por Estefanía SantoroFotos: Rodrigo Ruiz
07 de septiembre de 2026
Ubicado en Monte Chingolo, Lanús, CEDIO es un espacio de talleres y terapias, pero sobre todo un lugar de contención para personas con discapacidad intelectual. A contramano de lo que promueve el Gobierno y la época, estimula a pelear por el cumplimiento de la ley y los derechos, y para que quienes asisten allí, sean cada día más libres e independientes.
CEDIO es un centro de día para adultxs con discapacidad intelectual. Es un lugar de formación de oficios, talleres y terapias. Pero ante todo es un lugar de contención, encuentro, un espacio donde las personas con discapacidad pueden alcanzar mayores grados de autonomía para convivir en la sociedad y un ámbito en el que aprenden a conocer sus derechos.
En un contexto donde las políticas públicas se recortan y los discursos oficiales reproducen mentiras y se intenta volver a un paradigma que atrasa, la vida cotidiana en el centro de día CEDIO, ubicado en el barrio de Monte Chingolo en Lanús Este, transcurre entre el aprendizaje cotidiano, el lazo afectivo y la trinchera por la defensa de lo conquistado.
Para quienes asisten día a día a la sede de Lanús, el centro de día trasciende por completo la definición formal de una institución prestadora de salud o formación. CEDIO es, en sus propias palabras, un pilar fundamental para el desarrollo personal de quienes asisten allí, un espacio de pertenencia y la herramienta concreta que les permite imaginarse y construir un futuro.
Cuando se les pregunta qué representa este espacio en sus vidas, las respuestas de lxs concurrentes brotan con contundencia y afecto:
- "Es un avance que te ayuda a seguir creciendo en la vida. CEDIO es un aprendizaje, tanto para nosotros como para los profesionales, que nos enseña a vivir el día a día con las cosas que vamos aprendiendo", dice Flor, que tiene 22 años y asiste al centro de día desde hace tres años.
- "Nos enseña para la vida adulta a trabajar en cosas que podés hacer, a cómo manejarte solo, a saber manejar la plata y todo eso", afirma Axel con un tanto de timidez.
- "Es un lugar donde se puede aprender a hacer trabajo, aprender oficios y las cosas que te gustan", cuenta Ale, quien concurre a CEDIO desde el 2021.
CEDIO no solo es aprendizaje técnico. Es un espacio donde nacen las amistades, el apoyo mutuo y la contención emocional. En la rutina diaria -que comienza a las nueve de la mañana con el desayuno compartido- lxs concurrentes encuentran un grupo de pares que se preocupa por sus realidades y profesionales que estimulan la confianza en sí mismxs. "Acá nos enseñan a confiar. La canción dice 'confía en ti y lo lograrás y me harás brillar', y eso es lo que pasa acá cuando nos dan confianza para hacer las cosas solos", reflexiona Axel.
Ese proceso transformador se refleja en historias concretas de vida. Lxs propixs concurrentes recuerdan el caso de Nicolás, un ex compañero que ingresó con múltiples desafíos y, a través del acompañamiento del centro, logró aprender a viajar de manera autónoma en colectivo y tren, consiguió un empleo registrado y, con el fruto de su trabajo, llegó a construirse su propia vivienda. O el caso de Alejandro, quien pudo realizar prácticas laborales en un depósito de herrajes, o los aprendizajes de Axel en el uso seguro de maquinaria de taller como lijadoras eléctricas y caladoras de banco.
Un circuito de autonomía: talleres y la experiencia del TVI
La dinámica en CEDIO está estructurada para que cada persona transite por diversos espacios según sus intereses y proyectos. Por la mañana, luego del desayuno, cada concurrente se dirige a su respectivo taller: producción en cocina, taller de bolsas y estampado, diseño y confección en madera, o el área de difusión y comercialización. En este último, lxs participantes elaboran planillas de stock, fijan precios de los productos creados por sus compañerxs y organizan la venta en ferias comunitarias.
Tras el almuerzo y un momento de descanso, la jornada vespertina da paso a una de las iniciativas más innovadoras y poco frecuentes en los centros de día tradicionales: el Taller de Vida Independiente (TVI). El TVI funciona fuera del edificio central, en un departamento alquilado en el que pequeños grupos de alrededor de ocho concurrentes, acompañadxs por una orientadora, ejercitan en condiciones reales el manejo de un hogar. "Ahí en el departamento hacemos de todo: limpiamos, cocinamos, nos organizamos y aprendemos a pagar los impuestos del departamento", cuenta Yesica, que tiene 30 años y asiste a CEDIO desde 2021.
Esta práctica busca derribar la sobreprotección familiar y promover la autodeterminación. Sin embargo, la propia realidad económica actual atraviesa sus vivencias: "Vivir solo o proyectar una vida independiente está difícil ahora con la economía, está difícil para todos", reconoce Yesica.
La Ley de Discapacidad que no se cumple y el ajuste como barrera
La autonomía y los logros alcanzados por lxs concurrentes chocan sistemáticamente contra un entorno que vulnera sus derechos básicos y una legislación que se incumple de forma estructural.
Durante la conversación, el debate sobre la legislación vigente y la falta de respuestas estatales ocupó un lugar central. Flor fue categórica al referirse al marco legal: "La discapacidad es un derecho que se debe ejercer y cumplir, con la Ley 22.431/24.901. Se debe cumplir porque es el derecho de toda persona con discapacidad que no se tiene que corromper. Y si se corrompe, la persona no tiene medicamentos, no tiene transporte y no tiene sus terapias de todos los días".
El incumplimiento legal se manifiesta en múltiples frentes cotidianos como la precarización de las prestaciones y el ajuste a las instituciones. La Ley 24.901 establece la obligación de las obras sociales y prepagas a cubrir de manera integral las prestaciones y apoyos necesarios. Sin embargo, la realidad de los pagos muestra demoras insostenibles. Rocío, terapista ocupacional de CEDIO, detalla el nivel de gravedad de la coyuntura: "IOMA tiene 11 meses de retraso en los pagos. En el promedio general de las obras sociales hay entre cinco y seis meses de demora. Para cualquier institución sostener los servicios básicos, la luz, el gas, los profesionales y cuatro comidas diarias para 60 concurrentes es una proeza. Hay centros de día que han tenido que cerrar sus puertas o recortar sueldos a la mitad porque no cobran".
Otra de las consecuencias del no cumplimiento de la ley es la crisis del transporte destinado a personas con discapacidad. El atraso arancelario provoca que decenas de transportistas hayan dejado de prestar servicio, lo que rompió la cadena que permite a las personas con discapacidad llegar a sus centros de atención.
A esto se le suman los padecimientos en el transporte público de pasajeros. Aunque la ley ampara el viaje gratuito mostrando el Certificado Único de Discapacidad (CUD) o el pase, los choferes e inspectores generan frecuentemente situaciones de maltrato y discriminación. "Hay choferes que piden el DNI de forma arbitraria, o exigen que viajes con acompañante sí o sí, aunque la persona tenga la autonomía para viajar sola. Acompañantes de nuestro centro han tenido que bajarse del colectivo porque los inspectores no les reconocen el pase", relata Yesica. Alejandro sumó su propio testimonio sobre la falta de respeto a su intimidad y autonomía: "Un chofer me arrancó el pase de las manos sin pedirme permiso para mirarlo. Me hizo sentir muy incómodo".
Otra de las normativas sistemáticamente ignoradas es el cupo laboral del 4% en el Estado para personas con discapacidad. "En los trabajos del Estado deberían trabajar las personas con discapacidad, pero no lo cumplen", señala Yesica. Asimismo, lxs concurrentes denunciaron la histórica barrera que implicaba conseguir un trabajo registrado: la pérdida inmediata de la pensión. La Ley de Emergencia en Discapacidad estipuló que la pensión no debe quitarse a menos que el salario supere los dos sueldos mínimos, pero dicha ley vence a fines de este año, y siembra incertidumbre en las familias.
El vaciamiento estatal atenta directamente contra la descentralización y la atención federal. "Despidieron gente como si nada en la Agencia Nacional de Discapacidad y cerraron sedes en las provincias. No se puede vivir así, debe haber por lo menos una sede por provincia para que la gente no tenga que viajar kilómetros hasta Buenos Aires a hacer sus trámites", advierte Yesica.
Derribar mitos para habitar el mismo mundo
Frente a la estigmatización, la infantilización y los discursos de odio que reaparecen en la esfera pública, lxs concurrentes de CEDIO levantan la voz para exigir ser reconocidxs como sujetxs de derecho pleno. Existe un prejuicio social profundamente arraigado que tiende a tratar a las personas adultas con discapacidad intelectual o del espectro autista como si fueran eternamente niñxs. "Hay un mito de que las personas con autismo son niños durante toda la vida. La verdad es que somos adultos y no tienen que tratarnos como niños", aclara Flor con firmeza.
Axel también reflexiona sobre las representaciones distorsionadas que transmiten los medios y las series sobre el autismo: "Muestran cosas que no son tan así, como que todos somos genios de las matemáticas o que vivimos aislados. Hay que derribar esos mitos y mostrar lo que de verdad nos pasa".
Ante la célebre y desacreditada frase de que las personas con autismo "viven en su propio mundo", Alejandro contesta con lucidez y picardía: "¿Qué propio mundo? Todos vivimos en el mismo mundo. Yo estoy en el mismo mundo que vos, construyendo mis propios sueños, queriendo buscar un trabajo, tener amigos, viajar y compartir con mi familia".
Ese "mismo mundo" incluye también el derecho al amor, al deseo, a la pareja y al ejercicio libre de la sexualidad, temas que muchas veces se ocultan tras tabúes sociales. "Tener pareja es un derecho, para sentir lo que se siente estar enamorado y compartir la vida", expresa Axel. "Y cada uno tiene derecho a elegir con quién estar, si con un chico o con una chica, según su propio deseo e identidad", completa Alejandro.
En un escenario donde desde diferentes ámbitos se promueve el "sálvese quien pueda", las trabajadoras e integrantes de CEDIO reafirman que la salida siempre es colectiva. "Si la ley no se cumple y las redes se rompen, las personas con discapacidad vuelven a quedar encerradas en sus casas, aisladas, sin que nadie crea en sus posibilidades", reflexiona Rocío.
"Por eso militamos este espacio. CEDIO demuestra que cuando hay apoyos, cuando hay una comunidad que sostiene y cuando el Estado cumple con su rol, las personas con discapacidad conquistan su autonomía, se transforman y nos transforman a todxs".
La lucha de CEDIO no es solo por recursos o aranceles; es la lucha por el derecho fundamental de cada persona a tener un proyecto de vida digno y libre en la sociedad.
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