Documentar el fuego, abrazar la Patagonia
por Nelson SantacruzFotos: Danila Pagano
06 de marzo de 2026
Mujeres y disidencias transformaron el dolor que dejó el fuego en el sur argentino en cine nacional. “Abrazando la Patagonia” llega al Gaumont para disputar sentido, para conectar con las vidas afectadas detrás de los titulares de los incendios. En tiempos donde la derecha construye las normas, el séptimo arte busca decirle que no, que no queremos esa narrativa ni esa humanidad.
“El problema no es el fuego como tal, el problema es la falta de decisión política para poder prevenir los desastres”, dice Danila Pagano. “Abrazando la Patagonia nació desde el dolor, pero en el camino se transformó en un proceso colectivo que nos enseñó muchísimo y nos llevó a construir algo mucho más grande de lo que imaginábamos”, sumó Mei Villagra. Este artículo es una especie de carta urgente, una que nace de una pregunta: ¿Qué nos queda cuando perdemos todo? Pero no como una incógnita a mano alzada, sino como una que se rodea de viviendas destruídas y 13 mil hectáreas de bosques hechas cenizas en la Patagonia. ¿Qué pasa si las lágrimas y la angustia, pero también una absoluta solidaridad comunitaria, se vuelve película? El 10 de marzo, con estreno único, en el Gaumont lo podemos descubrir.
Como directora, Mei, nos contó que el proyecto arrancó hace cinco años luego de que en marzo de 2021 toda la casa de su madre se destruyera. “A partir de esa experiencia tan dolorosa -atravesada por la bronca y la impotencia- sentí la necesidad urgente de hacer algo. Con mi prima Danila, empezamos a gestar lo que en un principio iba a ser un cortometraje. Luego se sumaron Victoria Rossi en el montaje y Anabel Marino en fotografía, y el proyecto fue creciendo”, sintetizó.
foto: Danila Pagano
Danila, como asistente de dirección, productora y brigadista de “Las Fuegas, brigadistas organizadxs” en Córdoba, invitó a un ejercicio en tiempos tan adversos en Argentina: “Necesitamos salir de las pantallas pequeñas, entrar en la pantalla gigante y dejarnos atravesar por lo que le está pasando a la gente y a nuestros territorios”. El objetivo último, claro, es que “cada tierra deje de arder, que el extractivismo en algún momento se detenga, pero es un momento muy complejo a nivel nacional y a nivel global. Para eso, sin dudas, habrá que seguir haciendo trinchera”.
El proyecto fue encabezado mujeres y disidencias, está enmarcarlo en el 8M y es una actitud política frente a un Milei, y su séquito fascistoide, que profundiza su agenda anti feminista, anti medio ambiente y rotundamente vaciadora de todo tipo de políticas públicas proteccionistas. Básicamente, como se sabe y lo vemos con el intento de modificar la Ley de Glaciares, frente al entreguismo la batalla cultural es una postura de defensa y una forma de ataque a los discursos que reproduce la derecha. ¡Hay que ir a ver cine nacional!
Todo fuego, cada película, todo abrazo es político
La película pone en primer plano el impacto del fuego en las personas que lo viven de cerca, pero también en el ambiente y en el bosque, que no deja de ser parte de sus hogares. Mei y Danila le responden a Cítrica algunos detalles que hay detrás del enorme esfuerzo, autogestivo, hasta este estreno en la pantalla grande.
-¿Qué se va a encontrar el espectador al verla?
-Mei: La película logra construir un retrato íntimo y, por momentos, muy crudo de lo que significan las pérdidas provocadas por los incendios en la Patagonia. Muchas veces no se dimensiona todo lo que se pierde, especialmente en el plano emocional. Aparecen el sentido de pertenencia, la identidad, el vínculo con el territorio y la pregunta de cómo seguir adelante cuando se pierde todo. Siento que es una película necesaria en un contexto de tanta desconexión con lxs otrxs y con nuestro territorio: hoy más que nunca necesitamos defender nuestras tierras, nuestro cine y nuestras historias.
-Danila: Es una pieza atemporal, más allá de que ahora también venimos de incendios que devastaron a nuestra Patagonia. La problemática de los incendios está siempre presente, en distintas épocas y regiones del país. Lo ideal sería que se junten todas las voluntades institucionales y comunitarias para poder dejar a les niñes un mundo habitable. Lo que vemos a diario en el sur argentino, o en Córdoba, es que la gente se organiza en brigadas comunitarias para ir a cuidar el monte/bosque nativo que queda, para cuidar sus casas que las hicieron con lo que tuvieron a su alcance.
-¿Qué pueden contar del trabajo que hay detrás?
-Danila: En diferentes estadios el rol de cada una fue cambiando, excepto el de Mei, fuimos moviéndonos para donde la peli lo requería. Cuando empezamos no sabíamos lo que iba a pasar, fue un baldazo de agua fría y una tristeza enorme, pero nos unimos con la productora Musgo cine, 35 Filmms y Boggema. Realmente sentimos que el estreno llega en un momento muy necesario donde comunicar desde la sensibilidad y el arte de por sí ya es revolucionario. Tenemos una alegría gigante de poder presentarla en Buenos Aires gracias a una red grande de personas que pusieron su granito de arena para que esto pase. ¡Cine nacional de pura cepa!
-Es una pena que solamente esté el 10 de marzo en el Gaumont. ¿Cómo siguen las proyecciones?
-Mei: Si, la proyección en el Gaumont es una función única, en el marco del 8M, dentro de un ciclo de realizadoras mujeres. Para nosotras es muy significativo y creemos fundamental que se siga apoyando y visibilizando las historias contadas por nosotrxs. Luego, la película se proyectará en Espacios INCAA de todo el país, y la idea es seguir difundiendo por todo el territorio argentino y, si es posible, también a nivel internacional. Vamos a estar compartiendo las próximas fechas y lugares a través de nuestras redes de @abrazandolapatagonia.
foto: Danila Pagano
¡Aquí se respira lucha!
Mei dice que la felicidad de lograr, después de cinco años de laburo, es inmensa. “Mucho esfuerzo, muchas lágrimas”, resume. Y, en algún punto, la búsqueda también es reparadora para esas familias que, en muchos casos, todavía no logran recuperarse emocional y/o materialmente de los incendios. “Como directora, estoy profundamente agradecida por el amor y el compromiso de cada integrante del equipo, que confió en el proyecto desde el inicio y entendió que era necesario”.
Por su parte, Danila nos propone ejercitar la empatía y la bancada de aquellas grupalidades, como en este caso, que tratan de contar lo horrible con una óptica diferente. “Vengan, apoyen el cine nacional, apoyen películas con sensibilidad, apoyen nuevas narrativas de contar lo terrible. Ojalá esta película sirva de algo para que quien está un poco desconectadx de lo que pasa, se interpele, se conecte, de alguna manera vuelva a estar vivx, que nos preguntemos una y otra vez, ¿cómo cuidamos lo que merece ser cuidado? Desde las instituciones y desde las comunidades”.
Para Mei, claro, hay un sentimiento agridulce en el estreno de Buenos Aires. La cosa está que arde frente al cine que es también un territorio de disputa. Sabrán que en las veredas del Gaumont reprimen a los jubilados cada semana desde hace más de dos años. Detienen gente, los gasean y construyen una zona realmente macabra para los ojos de quienes aún creemos que otra humanidad es posible.
“Hay una alegría por la película, que se esté difundiendo, del diálogo con el público y de escuchar lo que genera. Convive con la tristeza de que lo que cuenta siga ocurriendo todos los veranos, cada vez con más frecuencia y gravedad”, expresó. Y, con ganas de que llegue a todos los rincones posibles, cerró: “Sentimos que hicimos algo enorme, aunque nunca sea suficiente, y que el dolor va a seguir presente hasta que realmente se tome dimensión del impacto real de que nos están quemando las tierras”.
Asamblea por el fuego
Una ronda de discusión para pensar la urgencia de los incendios en la Patagonia con el foco puesto en el pensamiento crítico y las salidas colectivas frente a los límites destructivos que muestra el modelo extractivista.
Llamas, cenizas y comunidad
Antonella Casanova, brigadista autoconvocada, relata la experiencia colectiva de trabajar para apagar los incendios en la Comarca Andina. Los aviones de Bullrich que pasan para los reel de Instagram y el contraste con la ayuda que llega de abajo y de todos lados.
Monocultivo de pinos, una de las razones del desastre
Llamados “bosques comunales” por la FAO y otros organismos, los pinares reemplazaron a la flora nativa de la zona. El caudal de los ríos en cuencas pinificadas disminuyó entre el 30 y el 60%, desaparecieron manantiales y las aguadas y mallines se secaron. Son altamente combustibles. Por eso, no detener estas plantaciones es sembrar futuros desastres.
