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Sanos, justos y soberanos: otra forma de cuidar los precios

por Mariano Pagnucco
Fotos: Juan Pablo Barrientos
17 de enero de 2020

Mientras la inflación en las góndolas se come el dinero de las familias argentinas, la UTT consolida un esquema de comercialización de frutas, verduras, hortalizas, lácteos y productos de almacén que beneficia tanto a quienes producen en el campo como a quienes compran en las ciudades.

Las preocupaciones más urgentes de los bolsillos argentinos no pasan por los debates macroeconómicos, ni por el nivel de reservas del Banco Central, ni por los vencimientos de la deuda externa. De los bolsillos enflaquecidos emergen preguntas de sentido común: 

*¿Por qué en Buenos Aires el precio de la lechuga se dispara de una semana a otra y puede superar los 100 pesos? 

*¿Se justifica pagar por un kilo de bananas ecuatorianas lo mismo que cuesta comprar tres kilos de bananas salteñas? 

*¿Por qué es tan difícil la estabilidad de precios en los alimentos que llegan a las ciudades cuando las familias campesinas manejan costos estables a largo plazo? 

Para encontrar algunas respuestas conviene darse una vuelta por los nodos de comercialización o los almacenes de Almagro y Devoto que tiene la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) 

“Nuestra lógica para poner los precios tiene que ver con los tiempos de producción y la temporada de ciertos alimentos. Si la lechuga vale 40 hoy, puede valer lo mismo por tres meses."

“El mercado privado se maneja con pura especulación según un criterio de cantidades y de consumo en las grandes ciudades”, señala Juan Pablo Della Villa, responsable de Comercialización de la UTT. Explica: “Si hay mucha lechuga en el campo, se le paga poco al pequeño productor. Otras veces las familias campesinas tienen que regalar varias hectáreas de tomates porque el volumen de producción es tan alto, que no llega a ser absorbido por la cadena de distribución”. El desequilibrio que produce la mano invisible (pero muy presente) del mercado se refuerza, por otra parte, con un Estado que no tiene la voluntad ni la capacidad de intervenir para fortalecer a los eslabones débiles de la cadena: productorxs y consumidorxs.

La UTT, que nuclea a unas 15.000 familias productoras de alimentos sanos en 16 provincias argentinas, tiene su propio acuerdo de precios “por temporada”. Della Villa: “Nuestra lógica para poner los precios tiene que ver con los tiempos de producción y la temporada de ciertos alimentos. Si la lechuga vale 40 hoy, puede valer lo mismo por tres meses: no es lógico que dos días después valga 100 y a la otra semana, 200. También tenemos en cuenta el tiempo de trabajo, los costos de alquiler de la tierra… lo fundamental es que al producir con un modelo agroecológico te liberás de los insumos dolarizados”. 

 

Ni dólares en la huerta, ni venenos en el estómago

Insumos y dólares son dos conceptos clave para entender por qué se encarecen los alimentos en las verdulerías o los supermercados. Bajo el modelo privatista de producción alimentaria, son las grandes corporaciones como Monsanto-Bayer o Syngenta las que controlan la venta de semillas, plaguicidas y otros productos químicos (en muchos casos dañinos para la salud) que se usan en el campo argentino. 

Se calcula que una familia campesina promedio que produce hortalizas con el paquete biotecnológico corporativo, tiene un costo fijo de entre 30.000 y 50.000 pesos por mes, según los vaivenes del dólar. Por eso la salida de la UTT (para liberarse de los dólares y del mercado concentrado) es la agroecología.

En el esquema de trabajo de la organización conviven armoniosamente la producción y la comercialización, algo que parece disociado en el mercado privado. Della Villa explica: “En la estructura que tenemos para promover otro modelo agropecuario en la Argentina, la producción de los alimentos y la comercialización no pueden pensarse como eslabones separados. Son parte del mismo modelo de transformación que buscamos, porque vos podés avanzar un montón en la producción agroecológica con productos sanos, pero si después viene el camión a la finca y pretende pagar una miseria por la producción, seguimos atrapados en la misma lógica del mercado concentrado”.

“El mercado privado se maneja con pura especulación según un criterio de cantidades y de consumo en las grandes ciudades.”

La UTT salió en enero con un Bananazo y un Lechugazo en sus puntos de distribución que, lejos de ser estrategias marketineras tramposas, demuestran que es posible un modelo distinto para la comercialización de alimentos. Algunos precios de referencia:

*1 kilo de bananas de Orán (Salta) a 40 pesos y tres kilos por 90 pesos -> en comercios cuesta más de 120 pesos el kilo de bananas de Ecuador

*1 kilo de lechuga por 45 pesos -> el precio actual del kilo en los barrios ronda los 100 pesos

*1 kilo de tomate redondo a 25 pesos -> en el Mercado Central el precio promedio minorista es 45 pesos el kilo

También hay precios súper cuidados de lácteos (45 pesos el litro de leche y 180 pesos el kilo de queso cremoso), fideos, arroz, yerba y una lista de casi 80 alimentos variados. Por eso las largas filas en los almacenes agroecológicos de la organización. Por eso los bolsillos aliviados y los estómagos contentos.

"Con la agroecología, las familias ganan una mejor calidad de vida y además tiene un margen económico, entonces eso genera que se multipliquen las huertas y que se agrande la producción."

 

Otro modo de producir, comer y vivir

Para Della Villa, el mercado concentrado del que tratan de despegarse con sus propios canales de distribución y venta, sirve también como espejo para amplificar la tarea silenciosa de miles de familias trabajadoras de la tierra: “Los saltos abruptos de los precios nos dan visibilidad. Por ejemplo, cuando el mercado vende la lechuga a 100 pesos el kilo y nosotros la tenemos a 45 pesos, no es que está de oferta en la UTT: la lechuga valía eso hace tres meses también, pero muchas veces la gente no lo percibe si no tiene un punto de comparación”.

La gremialidad que logró la UTT con sus bases campesinas distribuidas por las provincias es el resultado de una construcción de largo aliento que acumula más de una década. Ahí se mezclan cientos de historias personales de dificultades económicas, jornadas extenuantes y maltratos, que sigue siendo la lógica imperante en el trabajo rural. Por eso la apuesta por la agroecología –es decir, por la producción de verduras, frutas y hortalizas libres de químicos que enferman– es también una apuesta por un modo distinto de pensar la comida y los vínculos humanos.

“Con la agroecología, las familias ganan una mejor calidad de vida y además tiene un margen económico, entonces eso genera que se multipliquen las huertas y que se agrande la producción”, dice el referente. A través de las ferias, los verdurazos, los almacenes, los mayoristas y los nodos de consumo generados en los últimos años, la UTT les ofrece a los pequeños productores un circuito de comercialización directo con el gran público, a precio justo para ambas partes y con beneficios que no se compran con dinero, como la posibilidad de tener los sábados libres para pasear en vez de trabajar.

Si bien la UTT tiene respuestas genuinas a las preguntas iniciales nacidas de los bolsillos argentinos, la respuesta de fondo debe ser colectiva: hacen falta familias campesinas que vivan dignamente, tengan acceso a la tierra y produzcan alimentos sanos; consumidorxs conscientes que paguen un precio justo por comida sin venenos; redes barriales que construyan una mirada comunitaria para cuidar la economía y también la salud de los suyos; mercados locales de venta directa donde se encuentren quienes producen y quienes compran alimentos; un Estado inclinado hacia el bienestar de la población que ponga todos sus recursos al servicio de una transformación profunda en los modos de producir, comer y vivir.

En definitiva, es necesario un cambio radical en la matriz productiva que actualmente favorece a unos pocos. De ese modo, ganan los bolsillos argentinos y también ganan las futuras generaciones.

Para saber dónde conseguir los productos de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT): www.almacenutt.com.ar