El delito de ser madre y hablar quechua

por Saverio Lanza
03 de febrero de 2021

Francisca es boliviana y llegó a Comodoro Rivadavia en 2014. Por un confuso episodio de supuesto abuso hacia sus hijxs, perdió la custodia de las criaturas, que fueron dadas en adopción. Un caso de discriminación de la Justicia blanca y colonizada.

¿Cómo se narra una historia absurda? ¿Cómo se explica lo ilógico, el sin-sentido? Quizás escribiendo, ese penoso camino a desandar para que una voz inaudible consiga replicarse. El afán del grito ahogado. Francisca está así, hace unos tres años. El Estado la enmudece. A la vez, habla por ella. Y además le quita todo lo que tiene: sus hijxs.

Las abogadas Sonia Ivanoff y Oliva Cortez llevan el incalificable caso de Francisca Herrera Cusi, nacida en 1972, oriunda de Huancarani, Potosí, Bolivia, residente en Comodoro Rivadavia, que casi no habla castellano porque su lengua habitual es el quechua.

En frente, una jueza, María Marta Nieto, que tiene a cargo el Juzgado de Familia N° 1 de Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut. La magistrada condenó a Francisca por “mala madre” y, además, dictaminó que sus cuatro hijxs (el mayor de 13 años, luego 11, 9, y la menor de solo 5) ingresen al régimen de adopción.

El 15 de enero de 2018, la vida de Francisca comenzó a volverse una pesadilla. Le sacaron a sus cuatro hijxs -dos niños y dos niñas- con el argumento de que ella "había aceptado" que se los quiten. "Francisca fue discriminada por su condición de mujer y su situación económica –dice la abogada Cortez–. Se le prohíbe acercarse a sus hijxs con medidas injustificables. Y al mismo tiempo, la jueza argumenta que Francisca es una madre ausente”. 

Desde enero de 2020, Francisca no tiene permitido ver a sus cuatro hijxs. “Ni siquiera sabe dónde están, ni con quién”. suma la abogada.

“Vulgarmente hablando, Francisca deja de ser madre vinculada, entonces no puede participar en el expediente del juicio de adopción, porque ya no es parte, ya no es madre… Técnicamente, no es madre."

 

Una madre que ya no es madre para la Justicia

El contexto del caso lo aporta Ivanoff: "La ley de adopción, en el caso de niños institucionalizados –tal es el caso de Francisca: los dos varones (bolivianos) y las niñas (argentinas naturalizadas bolivianas)– se complejiza: aquí se habla de un supuesto abuso. El marido de Francisca concurre a un centro de salud en Comodoro Rivadavia y, tras una serie de acontecimientos (de los cuales se mantiene reserva por el cuidado de lxs menores), se origina un legajo penal de supuesto abuso sexual". Eso provocó la inmediata detención provisional del hombre, Zacarías Rengifo, que es el padre de lxs niñxs.

Ivanoff detalla: "Lxs menores fueron inmediatamente institucionalizados en 'La Casa del Niño' y, por la ley de procedimientos de adopción, no pueden estar más de 180 días institucionalizados. Esto provocó rápidos informes, pero no antropológicos ni sociales que pudieran comprender la situación de Francisca, sino todo lo contrario: el sistema judicial criminalizó a Francisca, y ella tuvo que hacer todos los esfuerzos para ser comprendida. Buscar un grupo de apoyo, un grupo familiar, porque a partir del hecho en cuestión, ella perdió a su marido y a sus cuatro hijxs, con lo cual ha quedado completamente sola en Comodoro Rivadavia".

En la causa del Juzgado de Familia, intervino la Comisaría de la Mujer. Ivanoff explica que “Francisca no sabe hacerse entender en castellano”, por lo cual la asesora de Familia, Dra Patricia Fernández, “entendió que Francisca estaba encubriendo a su marido, que ella sabía de este supuesto abuso”. La decisión fue “dictar una prohibición de acercamiento y contacto, tanto para él como para ella”. En consecuencia, lxs niñxs quedaron judicializadxs.

Ivanoff: “La causa penal siguió su rumbo, incluso con pruebas genéticas. Está en pre-archivo. No hay imputados ni se dice quién cometió el abuso. Y en la causa de Familia, la conclusión fue una sentencia que revoca la responsabilidad parental de Francisca y de su esposo. Esto da comienzo a un nuevo proceso, un nuevo juicio, con otra carátula, otro expediente, al cual nosotras –como abogadas– no podemos tener acceso”.

En este contexto, la letrada reclama: "Lo que queremos saber es dónde están lxs niñxs; si han sido o no adoptadxs. En este sentido, se presentó una acción judicial llamada 'Acción Autónoma de Nulidad en la Sentencia' del mencionado estado de guarda pre-adoptiva de lxs niñxs, con fines a una adopción, y que a la vez revoca la responsabilidad parental de Francisca”. Ivanoff lo explica de manera sencilla: “Vulgarmente hablando, Francisca deja de ser madre vinculada, entonces no puede participar en el expediente del juicio de adopción, porque ya no es parte, ya no es madre… Técnicamente, no es madre".

Algunos datos adicionales para entender. El Juzgado de Familia N° 1 no está bien visto en Comodoro Rivadavia. Separar a madres y dar a sus hijxs en adopción con trámites exprés parece ser su modus operandi. “La Casa del Niño” omitió en sus informes señalar que lxs menores son quechuaparlantes. La cultura quechua no fue tomada en cuenta. 

La denuncia penal sobre Zacarías quedó sin efecto, tras no comprobarse la responsabilidad de las sospechas iniciales de una médica, y se archivaron las actuaciones. En la causa, el informe forense y psicológico señala que no se observaron síntomas de abuso ni indicios genéticos que lo probaran. A pesar de esto, Zacarías es literalmente echado de su hogar por la Justicia, con prohibición de acercamiento, y la responsabilidad parental recae únicamente en Francisca. 

Posteriormente, al judicializarse el estado de lxs niñxs, también Francisca es apartada de su rol. Criminalizada por ser mujer, quechua y pobre, fue deliberadamente desoída, violentamente incomprendida y absurdamente despojada, al igual que su compañero y que sus hijxs.

La jueza María Marta Nieto condenó a Francisca por “mala madre” y, además, dictaminó que sus cuatro hijxs (de 13, 11, 9 y 5 años) ingresen al régimen de adopción.

 

Un abordaje integral para entender el caso

En octubre de 2020, investigadores del Conicet elaboraron un informe preliminar sociocultural titulado “Experiencias de vida y desigualdades sociales en el caso de Francisca Herrera”, que contiene tramos reveladores en sus 61 páginas de extensión.

El documento señala que "no es posible comprender el caso de Francisca sin entender la complejidad que representa la experiencia de vida de una mujer migranta andina en el contexto urbano de Comodoro Rivadavia, una sociedad extractivista-petrolera". Y se resaltan "las implicaciones socio históricas que producen modos diferenciales de subjetivación iniciados en un contexto rural, sumado a las desigualdades estructurales del espacio urbano comodorense".

Cita lo que la escritora, antropóloga y activista feminista argentina –residente en Brasilia y Tilcara– Rita Segato denomina como “escucha etnográfica”, "activando la memoria de aquellas cosas que quería compartir, aguardando en silencio otras que llevaron más tiempo poder conocer, y entablando un tipo de diálogo que intentó reconstruir su trayectoria de vida como parte de un contexto más amplio que refiere a las migraciones andinas provenientes de Bolivia a Comodoro Rivadavia (Chubut)".

El informe señala: "Francisca pertenece a una comunidad quechua-hablante que habita Los Andes, en la localidad de Huancarani centro, departamento de Chuquisaca, territorio del actual Estado plurinacional de Bolivia. Acercarnos a estas realidades, requieren de un proceso reflexivo de descentramiento, para comprender otras epistemologías, modos de comprender el mundo, modos de saber y de ser, en este caso de una comunidad quechua-andina, atravesada por un proceso de colonialidad".

"A partir del proceso migratorio iniciado hacia Argentina en el año 2008, Francisca sufrió un proceso de descomunalización que tuvo consecuencias graves en su vida familiar", denuncia. Especifica además que "Francisca fue quedando aislada de sus redes de sostenimiento comunitario”, al mismo tiempo que “se acrecentaban las dificultades vinculadas a la incomprensión de la burocracia estatal, del lenguaje jurídico y de los problemas que debía enfrentar al interior del hogar".

El informe revela: "Con Francisca, fuimos reconstruyendo su trayectoria de vida, sin necesidad de intérprete, con nuestros conocimientos rudimentarios de la lengua quechua y con su facilidad en incorporar aquellas palabras que pudiese desconocer en español. Sin embargo, en ningún momento sentimos dificultades para intercambiar con ella, para conocernos, para entablar un vínculo que nos permitió aportar con este informe a la resolución de su problema, hoy central en su vida: recuperar sus hijos e hijas. Y si hay algo que sentimos de parte de Francisca ha sido la necesidad de ser escuchada".

Lxs autorxs del trabajo explican que “la interrupción obligada de su escolaridad” le impidió a Francisca el aprendizaje del español como segunda lengua, “lo que sin duda trajo consecuencias en su trayectoria, sobre todo en el desarrollo de diversas prácticas en el contexto migratorio en el que ha vivido en estos últimos años”.

Francisca Informe Preliminar Sociocultural by Revista Cítrica on Scribd

El trabajo señala que ella sufrió maltratos en su matrimonio, al igual que sus hijxs, por parte de Zacarías; los cuales fueron denunciados oportunamente. Explica también la necesidad de comprender la lógica que posee el patriarcado en el mundo andino.

El texto menciona en otro tramo la necesidad del migrante de buscarse un futuro mejor, a pesar de la posibilidad de ser estigmatizado y criminalizado a nivel social, cultural, étnico y económico, entre otros aspectos: “Comodoro Rivadavia es una ciudad minera cuya economía gira en torno a la extracción petrolera, lo cual genera una serie de características ligadas a los efectos que poseen los valores internacionales del petróleo (...) Esto genera una atracción permanente de migrantes internos y limítrofes, seducidos ante las posibilidades de empleo que brinda la ciudad”.

Zacarías quería llegar a Comodoro, porque había escuchado que en esa ciudad "se ganaba más plata". Francisca no quería. Sabía que no habría una comunidad que le sirviera de contención. Cuando llegaron a Comodoro, en 2014, estaba en pleno crecimiento la expansión urbana a través de las denominadas “tomas de tierras” y, en paralelo, la connotación negativa que adquiere para los grupos establecidos/nativos de la ciudad el hecho de residir en un asentamiento informal.

Francisca no pudo resignificar ni reproducir las prácticas de cuidados de animales y plantas que su mamá le enseñó en Huancarani, como ella misma explicó: “Cuando yo era chica trabajaba como hombre. Acarrear papas, cebollas, cavar, cosas pesadas hacía...”.

El informe concluye que "diversas temporalidades y espacialidades se intersectan y solapan en la vida de Francisca", elementos que dan cuenta de una trama compleja: “El hecho de ser mujer, migranta, campesina andina, hablante quechua, a cargo de los trabajos de cuidados, esposa, madre y ocupando lugares subalternizados en el contexto migratorio comodorense se imbrican dando origen a una serie de opresiones a las cuales ella resistió en principio a través del silencio. Actualmente a través del clamor de ser escuchada".

La Justicia ha decidido no escuchar a una madre inmigrante que, de un día para otro, perdió su condición por no poder hablar el lenguaje que maneja el poder.
 

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