Compartir

Aprender de Lula

por Nelson Santacruz
26 de octubre de 2026

Es único, no es como ustedes.

Este niño nació del hambre del nordeste brasileño. A los siete años cruzó Brasil en la caja de un camión, junto a su madre y sus hermanos, buscando una vida mejor.

De chico vendió maní, naranjas y tapioca en las calles. Lustró zapatos. A los doce años ya trabajabaparaayudar a su familia. A los catorce entró en una fábrica y aprendió el oficio de tornero mecánico. Mientras nosotros soñaban con el futuro, él tenía que ganárselo con las manos.

A los diecisiete años, Lula ya conocía el peso del trabajo y las desigualdades de un país donde nacer pobre podía marcar el destino de toda una vida. Perdió un dedo en la fábrica.

Ya tenía varias vidas encima antes de ser mayor de edad. ¿Les suena? Porque a muchos de nosotros, en las villas, sí.

Pero la historia de aquel chico migrante todavía tenía mucho por delante. Porque a veces los pueblos encuentran en quienes conocieron el hambre una voz capaz de nombrar sus propias heridas. Y porque hay vidas que, incluso antes de llegar a la política, ya cuentan una historia de lucha. Cuánta falta nos hacen esas y esos líderes del pueblo real que sensibilicen como él.

Que algunos partidos buenos y dirigentes buenos encuentren en la juventud argentina las y los Lulas sin tanta rosca y con el objetivo primordial de combatir la pobreza de manera estructural.

Todavía nos queda mucho por aprender de Lula.