Revista Cítrica

Salir, cuestionar el encierro


20 de noviembre de 2013

Jésica Farías

En las afueras de la Facultad de Derecho de la UBA, el Espacio Locos, Tumberos y Faloperos realizará un Contra Congreso de No Derecho Penal. ¿De qué se trata? Seguí leyendo y liberate de las dudas.

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La actividad horizontal, abierta y gratuita comenzó el jueves 21, a las 16.30 horas. Allí, lejos del encierro que promueven las aulas, estudiantes, académicas/os, militantes, profesionales del Derecho o de disciplinas afines y personas que han sido privadas de su libertad, se abrió el debate. “La apuesta es difícil, riesgosa mirándola como agrupación sin recursos, pero sentíamos la necesidad de generar un espacio en donde se pueda hablar de un tema como éste en donde teníamos que hacerlo: sin limitarlo a la academia”, explicó Maxi Postay, coordinador general de Locos, Tumberos y Faloperos (LTF).

“Limitarnos a la Academia, limitarnos a la teoría también tiene un tinte represivo y nosotros cuestionamos una lógica general que incluye las relaciones humanas más cotidianas, y por supuesto, en esa inclusión esta la educación y el abordaje epistemológico. Nosotros entendemos el conocimiento desde la horizontalidad, desde el intercambio permanente entre presos, familiares, jueces, académicos, profesores, en un nivel de simetría, sin jerarquías discursivas”, detalló Postay a Mates y Lagañas, matutino radial de la emisora comunitaria FM Fribuay (90.7). 

Así, LTF armó la actividad, que cuenta con conversaciones, intervenciones poéticas y separadores musicales en vivo: Deliberando sobre los tradicionales formatos de congresos desde la lógica no penal, y desde el espacio público, “que es también una suerte de cuestionamiento al encierro, el de los claustros, porque no entendemos como de estas problemáticas que son de todos, nos siga hablando siempre la misma gente, de traje y corbata que agarra un micrófono”.

Pero, ¿qué es el abolicionismo penal? El coordinador sintetizó: “Básicamente, es una convicción. Creemos que los conflictos sociales abordados desde los dispositivos represivos no sólo no los resuelven sino que los agravan porque cualquier persona que pasa por ahí aumenta sus niveles de violencia, de resentimiento seguramente, cuando vuelva a la sociedad, la conducta que lo llevó a estar preso, por ejemplo, va a ser mas clave. Lo mismo pasa con la víctima, no les resuelve el problema porque no repara los daños ocasionados. En el caso del sistema penal, llegamos a absurdos como considerarla que no es parte del proceso penal”.

El espacio LTF pensó alternativas frente a una lógica punitiva y represiva que, según sus experiencias, no da respuestas. “Hablamos de un cambio cultural, y como tal, es procesual. Entonces, lo que planteamos, teniendo en cuenta que el universo de problemáticas sociales está emparentado a cuestiones como las drogas o delitos contra la propiedad, empezar a aportar soluciones no punitivas para estas figuras, por ejemplo, legalizando las drogas o generando mediaciones comunitarias o sistema de justicia restaurativa en donde el objetivo no sea mandar a la cárcel a una persona para que se pudra ni generar un ánimo de venganza, sino reparar el daño. Si logramos instalar una cultura no punitiva para, simplemente, estas dos figuras entonces las cárceles que tienen dentro a 65 mil personas, automáticamente tendrían menos de 10 mil. Después podemos trabajar en cuestiones más técnicas como la prisión preventiva”, expuso Postay.

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