Revista Cítrica

“La Justicia ampara a estos criminales con chapa”


08 de junio de 2017

Revista Cítrica

Entrevistamos a Esteban Ruffa, fotógrafo baleado por la Metropolitana, luego del fallo del Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 que absolvió a dos de los policías que dispararon con balas de plomo en la represión en la Sala Alberdi en 2013.

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“Era lo que esperábamos de esta Justicia. Nos llevaron hacia al camino de dos absoluciones, de los policías (Maximiliano Nelson) Acosta y (Miguel Antonio) Ledesma, y de una condena de tres años con inhabilitación para ser agente de fuerza para Gabriel Pereira de la Rosa”, le dice a Cítrica con bronca, con mucha impotencia, Esteban Ruffa, uno de los heridos con balas de plomo por la Policía Metropolitana, el 13 de marzo de 2013 en el desalojo de la Sala Alberdi. “Salimos todos muy calientes, muy frustrados, porque nuevamente hemos corroborado cómo funciona esta Justicia, cómo el sistema ampara a estos criminales con chapa que están autorizados a seguir asesinando a nuestro pueblo, a nosotros, a comunicadores y a cualquier sector que se organiza en los barrios. Vamos a ir hacia una apelación, y seguir articulando y agotar todas las instancias para que estos crímenes no queden impunes”, afirmó el fotógrafo de ANRed, quien de por vida llevará una bala policial en la rodilla izquierda.

¿Qué es lo que más recordás de ese día?

Recuerdo que me acerqué ante la posibilidad del desalojo, el 12 de marzo de 2013. Pasaron varias horas, y si bien había un nivel de tensión, todo aparentaba que no iba a haber desalojo, y si lo había, iba a ser bastante regular. Pero tuvo la particularidad de que se esperó a pocos minutos de la medianoche para accionar violentamente, con balas de plomo, varias armas químicas como gases y gas pimienta, y todo fue utilizado para lograr el desalojo que finalmente se logró. Yo estaba cubriendo como fotógrafo de ANRed, y en esa cobertura hice lo de siempre: busqué información, entrevisté, hice fotos. Ese es nuestro trabajo, sacar fotos, y evidentemente nuestras cámaras intimidan, molestan, y ese es el accionar que están queriendo disciplinar. Que nosotros, como medios alternativos, podamos o veamos la forma de no acercarnos a estos conflictos. Funcionó como un gran laboratorio porque después llegó la "Ley antipiquete", que limita el trabajo de los periodistas. Hay una sistematización que lo que busca es disciplinarnos como comunicadores, buscan silenciar las luchas. Y hoy, con la escalada represiva que hay, notamos que eso fue una especie de antesala. La policía Metropolitana fue el gran experimento, que una fuerza como es el macrismo y Cambiemos lo está llevando a niveles extraordinarios de represión a nivel nacional.

¿En qué momento te dispararon?

Cuando arranca la represión nosotros estábamos sobre en la esquina de Paraná y Corrientes. Empezamos a escuchar gritos, disparos. La represión se viene acercando por Montevideo hacia la esquina de Corrientes, y después baja por Corrientes hasta la esquina de Paraná. Ahí hay un pelotón de diez, doce policías. Tres de ellos, con escopetas. Que son los que estuvieron sentados en el banquillo. En esa esquina deciden disparar con plomo. A mí me hieren la pierna izquierda, debajo de la rodilla. El plomo queda impactado dentro del hueso, no se puede sacar y va a quedar ahí para siempre. Y a dos compañeros, Darío de los Santos, “Polaco”, también fotógrafo, le atraviesa el muslo. Por suerte no toca ninguna zona blanda, sino podría haber muerto desangrado en el momento. Y el tercer herido es Mario Fumaroni, que es un militante que activaba en los Libros de la esquina, otro centro cultural, en Barracas, que posteriormente a la Sala Alberdi también fue violentamente desalojado y clausurado.

¿Qué consecuencias te trajo esa bala?

Primero psicológicas, porque uno piensa que la policía en teoría es la fuerza o la mano del Estado que contempla la seguridad de uno. Aquellos que militamos o de alguna manera hacemos comunicación sabemos que no es así. Acá la particularidad es que nos tiraron a comunicadores populares, que no es un dato menor. Después la parte médica, tuve que pasar mucho tiempo de controles y médicos, y sigo teniendo dolores esporádicos, que me obligan a tomar analgésicos constantemente.

¿Y las responsabilidades políticas no llegaron a la Justicia?

 Acá claramente hay responsabilidades políticas que la Justicia no ha querido tocar, no ha querido manchar. Este año hay elecciones. Es un contexto complicado. La fuerza política que gobierna a nivel nacional, necesita a los policías en la calle. Su modelo social, político y económico se impone a través de disciplinar a la sociedad, a través de la represión. La Justicia no quiso avanzar cuando Macri fue Jefe de Gobierno, menos lo iba hacer ahora. La Justicia, una vez más, se cagó en todo lo que hicimos, y acciona en un sentido contrario a la justicia. Nuestra expectativa era que estos policías quedaran tras las rejas. Pedíamos 20 años de prisión, pero lamentablemente hay un fiscal –Oscar Ciruzzi- que supuestamente nos iba a acompañar. Lo hizo, se apoyó en nuestros alegatos, pero al momento de los alegatos de la fiscalía, entendió que no había intencionalidad de matar, ni de provocar muerte, más allá de las lesiones leves que se identifican en los informes hechos por las propias fuerzas, y en ese sentido pidió solamente tres años y tres meses de prisión, con una inhabilitación por 4 años a pertenecer a una fuerza. 

¿Cómo fue volver a ver a los policías que te dispararon?

Los tipos no tienen ningún remordimiento, no se arrepienten de nada. Incluso en el día de hoy, De la Rosa, el único condenado, decía que él tenía una trayectoria de más de 20 años en distintas fuerzas, que tenía un legajo intachable. Incluso casi llora y pidió que se haga justicia. En ningún momento niega haber disparado, él considera haber hecho su trabajo. Además, contó que participó en el desalojo del Indoamericano y en la represión de diciembre de 2001 en Plaza de Mayo, donde hubo cinco muertos en esa zona. Estos tipos se jactan de lo que hacen. Están contentos, felices y no se arrepientan de nada, de joderle la vida a cualquier persona.

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