Revista Cítrica

El Crazy Che


03 de agosto de 2016

Revista Cítrica

Una nueva oportunidad para ver el documental con la historia del argentino que burló a las agencias de espías de Estados Unidos, Rusia y Cuba. Este miércoles a las 17 en la Casa Nacional del Bicentenario.

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Pablo Chehebar y Nicolás Iacouzzi querían hacer un documental sobre los físicos argentinos que se encuentran trabajando en el exterior y así se cruzaron con Guillermo Gaede, un argentino residente en Europa, que explica el origen del universo a través de las involuntarias oscilaciones que produce el movimiento de una soga. Pero su hipótesis no es nada comparada al momento en que se le ocurrió: cuando estaba preso en Estados Unidos por robarle información al FBI después de haber trabajado como doble agente: para los estadounidenses y para los cubanos. La película había cambiado el rumbo. Esa historia y ese personaje merecían una película. Gaede, un genio completamente loco, quería que lo interpretará Harrison Ford. Chehebar y Iacouzzi optaron por el mismo Gaede y algunas animaciones para contar esta historia alucinante y la decisión fue más que correcta. Guillermo o Bill, como lo conocen en Estados Unidos, trabajaba como ingeniero en AMD y desde allí le envió a Cuba, Rusia y Alemania todos los datos para crear los más avanzados sistemas integrados. Así en la guerra fría tecnológica, Gaede consiguió que los gobiernos comunistas no estuvieran tan atrasados en esa materia. Luego también se involucró en la CIA y consiguió dejarla en evidencia registrando con una cámara escondida en un horno como los agentes le pagaban por su trabajo. Este loco argentino, conocido como el Crazy Che, según cuentan en la película periodistas de Estados Unidos, no robó información sino que la copió, lo cual en los años 90 no era un delito informático. A partir de su caso, el congreso de Estados Unidos aprobó el acta de espionaje comercial. A Crazy Che para atrapar le basta con una historia singular –que parece de pelí cula de espías pero es real– y un personaje único y simpático. Pero además las animaciones y las entrevistas realizadas por los directores le dan al film un ritmo que hacen que la película se pase volando y cuando termine tengamos la hermosa sensación de que un hombre cualquiera hace menos de veinte años pudo vencer a los servicios secretos de varios países.

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